¿Y A QUÉ ESPERAN?

En el último asesinato ignominioso ocurrido en Zacatecas -no el de los universitarios, no el del empresario carnicero, no el de la mujer en el Cerro de la Virgen ni del muchacho que acribillaron en la puerta de su casa en Colinas del Padre-, los homicidas -confirmó el gobernador Alejandro Tello- utilizaron un coche “chocolate”. Llegaron al mercado Arroyo de la Plata en ese vehículo ilegal -comentó el gobernador- para cometer el crimen. Ojalá ese “descubrimiento” de Tello haga que el secretario de Seguridad Pública, Ismael Camberos y el director de la Policía de Seguridad Vial, Osvaldo Caldera, monten operativos para impedir la impúdica circulación de coches sin placas o con placas americanas, utilizados mayormente por el crimen organizado.

DE UN SOLO LADO

Desde tiempos inmemoriales, en las guerras de buenos contra malos, de policías contra ladrones, la infiltración ha sido una estrategia recurrente. Espías y contra espías han sido determinantes para ganar o perder. En Zacatecas, en la lucha contra el crimen organizado -dicen los enterados- la infiltración es de un sólo lado. En todas las policías abundan los “halcones”. En cambio, el ejército, la PFP, PEP y demás policías no han podido, o no han querido, meter orejas en los carteles para evitar secuestros, extorsiones y otras operaciones de enjundia.

COMO BUENOS HERMANOS

Inquieta a muchos priistas la inmovilidad de sus dirigentes encabezados por el vinícola Roberto Luévano. En PAN y PRD trabajan con un entusiasmo renovado para construir el frente que, en 2018, arrebate al PRI las senadurías, diputaciones federales, la mayoría en el Congreso local y los municipios más importantes. Hace días se reunieron, como miembros de una misma familia, Arturo Ortiz, Arturo López de Lara, Miguel Torres, Pepe Pasteles, Lula Delgadillo, Eleuterio Ramos, Iván de Santiago y el presidente nacional del consejo político del PRD, Ángel Dávila.

ANDAN PERDIDOS

En Sombrerete está la prueba incontestable de que los priistas se están durmiendo en sus laureles. Entre los tricolores de pedigrí hay molestias porque ven venir la imposición de Chilo Murillo o su hermano Alan, como candidato a la presidencia municipal. Y no descartan que sea José Luis Velázquez, “La Gacela”. La realidad, empero, es que los hermanos Murillo, de la mano de su tío Ismael “el papi” Murillo, son pilares del Partido Verde en ese municipio.

HIJOS PRÓDIGOS

Durante las últimas horas ha corrido insistentemente el rumor de que Ricardo Monreal regresa al PRI. Y que sería candidato tricolor al gobierno de la Ciudad de México. La versión es infundada. Monreal está muy vinculado con Manlio Fabio Beltrones, pero jamás cometería la locura de regresar al PRI. Aunque muchos que lo acompañaron en el monrealazo de 1998 ya lo hicieron. Son, otra vez, priistas a mucha honra. Entre ellos destacan Otilio Rivera, Héctor Pastor, Javier Mendoza, Pedro Goitia, Ismael Solís y por supuesto Miguel Alonso.

VELADORAS AL NIÑO

En el Partido Verde que lidera en Zacatecas Susana Rodríguez Márquez le tienen encendidas una docena de veladoras al Niño de Atocha. Le piden que sea en ese partido donde se refugie Ricardo Monreal. Las oficinas del partido -dicen en el mismo- serían insuficientes para recibir a tanta gente que llegaría con el doctor. En el Verde parecen decididos a contender solos en 2018. Y si deben hacer alianza, con PRI o con los partidos del frente amplio, la quieren parcial porque su estructura es cada día más grande y poderosa.

COMPROMISO SOCIAL

La maestra Judit Guerrero rinde hoy su primer informe. Independientemente del recuento de sus actividades, tres cosas deben reconocerle los habitantes de la capital. Judit reconstruyó la policía municipal y ahora es la más profesional y mejor pagada del estado. Puso orden en las finanzas municipales que heredó llenas de agujeros. Y logró dignificar el servicio de recolección de basura. El mérito más importante de Judit, empero, es su compromiso social. Es, sin duda, la mujer más seria y comprometida del PRI. Y después de tres trienios en los que la prioridad fue hacer negocios y promoción política personal, el de Judit representa la reconciliación entre gobernantes y gobernados.