Del Continuismo y la Responsabilidad.

Hace algunos meses me referí al “chapulinismo”, deporte practicado por políticos o “politiqueros” que van de un partido a otro, convenencieramente, para alcanzar alguna posición en las administraciones de los tres niveles de gobierno. Aún cuando este fenómeno no ha perdido actualidad, hay ahora otro que cada día se hace más notable y al que se debería poner un alto.

¿A qué me refiero? Pues al hecho de no respetar el voto ciudadano. Abundando: en la localidad donde vivo, correspondiente al Estado de Querétaro, aunque no es privativo de esta Entidad, se han dado y se da el caso de un Presidente Municipal, posición que obtuvo cobijado por el partido blanquiazul; sin haber terminado el período de su administración, pidió licencia para buscar la candidatura del senado (que no se dio), cuando Josefina Vásquez Mota contendió por la Presidencia de la República.

Después de tres años, buscó y obtuvo nuevamente la Presidencia Municipal como candidato del partido Verde Ecologista. Y ¡Oh sorpresa!, nuevamente abandona el puesto para buscar la reelección, ahora como candidato independiente, ante el repudio de los partidos políticos.

Este es sólo un ejemplo de los muchos que se están dando en el país; a los políticos les “importa un cacahuate” la ciudadanía y sus electores; les “vale gorro” el compromiso que adquirieron cuando fueron electos para el cargo público. Buscan el continuismo en los cargos, para seguir “sacrificándose” por su pueblo y seguir viviendo del erario municipal o estatal.

Desafortunadamente esta situación sólo afecta y les importa a los votantes, el pueblo en general, no a sus políticos, mejor dicho seudo políticos los cuales “ni sudan ni se acongojan”.

El Poder Legislativo debería elaborar una ley que impidiera que esta aberración continúe, aunque también sale “raspado” ¿Quieres seguir en la política? ¡Está bien! pero no abandones las responsabilidades que te fueron concedidas en el puesto para el que fuiste electo. A eso le llamo irresponsabilidad, deshonestidad, falta de ética y corrupción.

¿Por qué afanarse? ¿Por qué no cumplir su cometido? ¿Quién será el que le ponga el Cascabel al Gato?