Cultura, del latín “cultus” se refiere al cultivo del espíritu humano y de las facultades intelectuales del hombre. Tal definición ha venido sufriendo modificaciones a lo largo de la historia. Desde la época del iluminismo, movimiento espiritual, intelectual y cultural de la segunda mitad del siglo XVIII, la cultura ha sido asociada a la civilización y al progreso.

En términos generales se considera a la cultura como una especie de tejido social que comprende las distintas formas y expresiones de una sociedad determinada. De ahí que, las costumbres, las prácticas, las formas o maneras de ser, los rituales, las formas o normas de comportamiento, y los tipos de vestimenta, son aspectos que se incluyen en la cultura.

Enfocándonos a nuestro hermoso México, su cultura, de la que debemos sentirnos enormemente orgullosos, me atrevo a dividirla en dos renglones desde un punto de vista muy personal: Positiva y Negativa.

Empecemos por la parte positiva. ¿Quién puede negar que nuestras raíces fueron formadas por las razas indígenas de nuestro territorio y complementadas por una corriente que nos llegó desde la Península Ibérica?

Al transcurrir del tiempo, hemos desarrollado una cultura pictórica importantísima (baste recordar los nombres de José María Velasco, Diego Rivera, Frida Kahlo, José Luis Cuevas, José Clemente Orozco, el Dr. Atl, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, etc.). Qué decir de nuestra cultura gastronómica donde lo mismo deleitamos los paladares más exigentes con los platillos del norte de la república hasta los del sur sureste, pasando por los costeros del Pacífico y del Atlántico y desde luego los del centro de nuestro territorio (pozole, mole, pescados, mariscos, cabrito, barbacoa, carnitas, escamoles, tamales, quesadillas, panuchos, chiles en nogada, los tacos, etcétera).

Y si hablamos de la música, qué decir de Juventino Rosas, Agustín Lara, Roberto Cantoral, Armando Manzanero, Juan Gabriel, José Alfredo Jiménez, Consuelo Velásquez, Manuel M. Ponce, Carlos Chávez, Pablo Moncayo, Silvestre Revueltas, Julián Carrillo y más, muchísimos más. Y de nuestros escritores: Octavio Paz, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Carlos Monsiváis, José

Emilio Pacheco, Juan Villoro, Elena Poniatowska, Juan José Arriola y una pléyade más.

También nuestros vestidos regionales; la calidez del pueblo hacia sus visitantes, su elevado servicio de atención al turismo; en fín, no nos lo acabamos. Pero ahora viene el segundo renglón: el negativo.

El “cochupe”, la “tranza”, la corrupción en todos los sectores de la sociedad incluyendo los puestos de gobierno en sus tres niveles, la “mordida”, el “viene- viene”, los agentes de tránsito, la falta de respeto a la tercera edad, el cohecho, el soborno, los fraudes electorales, los partidos políticos familiares (por favor INE, suban los niveles para su permanencia), la discriminación a los discapacitados, los eternos líderes sindicales, los políticos “chapulines”, la asignación de contratos del ámbito gubernamental con su correspondiente 10%, los “especialistas” sexenales con elevados salarios (en Pemex, CFE, IMSS,ISSSTE), los “pitufos” que se eternizaron, y más, mucho más.

Sin embargo, México y su gente tiene más de positivo; aplaudamos, felicitémonos y sigamos adelante trabajando para hacer un México más grande al que respeten en el ámbito internacional. Luchemos hombro con hombro, codo con codo para eliminar lo negativo.

¿Quién será el que le ponga el cascabel al gato?

1 thought on “De la Cultura

  1. Tantas cosas para sentirnos orgullosos de nuestro México, pero también tantas otras de las cuales avergonzarnos, así que hagamos lo que nos toca para que estas últimas sean menos.

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