Del cumplimiento de promesas

Después del enamoramiento, sigue el esperado “sí” y la pedida de mano. ¿Qué sigue? Pues ahora viene la preparación para la ceremonia de la boda. Los padrinos ya fueron seleccionados; se convenció a los amigos para que ayudaran en los preparativos. Los padres de la novia siguen recibiendo las promesas que durante el noviazgo se hicieron y que siguen siendo las mismas.

Surge ahora la preocupación de si se podrán cumplir: primero la luna de miel y luego, vamos a ahorrar para vivir mejor; te llevaré fuera de la ciudad; vamos a pagar menos a los empleados de casa, pero veremos si aceptarán; dejaremos los autos y usaremos bicicletas; no viviremos en casa propia. En fin, ¿aceptará la novia todos los cambios en su vida?

Debo otorgar el beneficio de la duda. Seguramente el equipo de AMLO, y él mismo, lo han estudiado bien; la solución a sus propuestas tiene que aterrizarse. Manifiesto mi ignorancia por no entender cómo se harán realidad los sueños. ¿Desconcentrar las Secretarías a lo largo y ancho del país? ¿Habrá en esas ciudades los recursos humanos necesarios? ¿Por ejemplo en Oaxaca y Chiapas? ¿Van a despedir al personal de la CDMX? ¿Lo van a movilizar con sus familias? No lo sé, pero me gustaría saberlo.

¿Se venderá la flota aérea de la Presidencia? ¿Cómo se atenderán las emergencias por parte de AMLO? ¿Sí o no a una nueva reforma educativa? Moctezuma dice que se revisará la evaluación de los maestros para no juntar la reforma educativa con la laboral (¿) ¿Tiene algo de malo evaluar a los maestros? ¿Y los niños, no son dignos de atención, o sólo la CNTE? No lo sé, pero me gustaría saberlo.

Y sigue la mata dando: ¿Y la reforma energética? ¿La construcción de refinerías? La virtual secretaria de energía ya presentó a sus colaboradores para dirigir el sector; una bola de viejitos jubilados, más viejitos que yo, quienes en plan de austeridad cobrarán su pensión jubilatoria además de su sueldo; ¿Aguantarán los seis años? ¿Está contemplado en el plan de austeridad? No lo sé, pero me gustaría saberlo.

Y se nos viene encima una crisis anticonstitucional por romperse el pacto federal al nombrar a un súper delegado federal en sustitución de los delegados de las diferentes secretarías del ejecutivo, que de hecho se convertirán en la balanza, por dedazo, en contra de los gobernadores estatales que fueron electos por la ciudadanía de cada Estado.

Como no hay contrapeso en el legislativo por tener Morena y sus huestes, con ardides políticos legales, la mayoría absoluta en el Congreso y en los Estados, el nuevo presidente ¿podrá hacer y deshacer lo que le venga en gana, incluyendo la modificación de la Constitución? No lo sé, pero me gustaría saberlo.

Aunque no voté por AMLO, ahora él representará la institución presidencia a la que todos los mexicanos debemos respeto y apoyo; debemos darle el beneficio de la duda, sí, pero exigimos verdad, claridad y transparencia de sus actos. Esperamos una actuación legislativa acorde al país y no sólo al líder que llevó a diputados y senadores a ese poder.

Y si eso no sucede, ¿Quién será el que le ponga el cascabel al gato?