Del Grabado a la Fotografía

Jimena Black 

 

La primera de las técnicas utilizadas para reproducir una imagen en los medios impresos fue el grabado, las imágenes que se grababan eran originales o reproducciones de otras que originalmente estaban hechas con otros medios como dibujo o pinturas.
Poco a poco el grabado fue ganando en el medio impreso, debido a su perfección por sobre otras técnicas y la facilidad que tiene para multiplicarse, esto fue de gran ayuda para aumentar la capacidad de difusión de los periódicos y boletines.

Cuando apareció la fotografía, como es de suponer, el mundo editorial estaba impresionado pues, desde el origen de la imprenta, no dejaba de buscar la mejor forma de incluir imágenes en las publicaciones. Es por ello que, paralelo a la evolución técnica de la fotografía, empezaron a desarrollarse procedimientos experimentales para hacer posible la reproducción mecánica de las fotografías; sin embargo, aunque algunos procedimientos alcanzaron calidad notable (como la fotolitografía), pasaron 40 años hasta que uno de estos procesos fue económicamente viable para introducirlo en el proceso editorial: la fototipia, la cual consiste en una placa de vidrio a la que se le aplica una emulsión fotosensible de gelatina bicromatada sometida a cocción, sobre esto se presionaba el negativo fotográfico, esto solo permitía tirajes limitados de 500 copias, por lo que fue muy utilizado en impresión de postales hasta mediados del siglo XX.

Aun así, hubo quienes no estaban conformes con el resultado de una fototipia, por lo que, aunque hoy parezca muy poco viable, se editaron y publicaron libros con fotografías pegadas, los cuales por obvias razones no se podían reproducir y ahora son considerados como álbumes o cuadernos de campo.

 


Gracias a la ineficiencia de la reproducción de fotografías, muchos editores prefirieron seguir utilizando el grabado como primera opción, fue entonces cuando una enorme cantidad de grabados fueron hechos en base a fotografías. Son muchos los casos en los que un grabado hace sospechar de su origen fotográfico por el encuadre, la perspectiva y los detalles, en algunas ocasiones junto a la firma del autor aparece la nota de realizado a partir de fotografía, aunque rara vez se incluye el nombre del fotógrafo.
En la mayoría de los casos, tristemente, las fotografías que sirvieron de base/inspiración a los grabados, no se conservaron, así como cuando una fotografía fue es el origen de una pintura, muy posiblemente fueron desechadas después de cumplir con su función.

En México el grabado tuvo gran importancia gracias a personajes como Posada, a tal grado que, aun existiendo la fotografía mecánicamente reproducible, se hicieron retratos en grabados para personajes importantes como Benito Juárez y Don Porfirio.


Actualmente, aunque la fotografía es el medio más fácil de presentar una imagen que muestre la realidad, el grabado se sigue utilizando en algunas publicaciones, incluso algunos artistas han evolucionado hacia el grabado digital, el cual consiste en hacer que las ilustraciones parezcan hechas con técnicas como xilografía, linograbado, aguafuerte y demás.

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