Alusiones Personales

Patricio Torres Paredes

 

 

Primera Lectura

La reelección de diputados y senadores, la verdad, la verdad, de poco o de nada sirve a los ciudadanos. En Zacatecas, de cada 100 zacatecanos, 120 no conocen quiénes son sus legisladores, federales o locales. Y de cada 100, mil no saben cuáles de los locales ya se reeligieron. Hay diputados federales muy conocidos: Alfredo Femat, exrector de la UAZ; José Isabel “Chabelo” Trejo; Samuel Herrera, líder social; Carlos Pavón, líder de mineros; y Carlos Puente, rostro de los mil escándalos de corrupción del Partido Verde. Pero 200 de cada 100 zacatecanos saben que son diputados federales. Y mil de cada 100 conocen una sola de sus iniciativas en la tribuna de San Lázaro. Los diputados locales no cantan mal las rancheras. Destacan los que echan ajos y cebollas y mentadas de madre cada vez que suben a la tribuna. En ese contexto, es muy discutible la iniciativa de la diputada de Nueva Alianza, Aída Ruiz Flores Delgadillo para reformar la Ley Electoral de Zacatecas y que los diputados locales puedan reelegirse hasta por tres ocasiones consecutivas -para una vida parásita de 12 años-,, para empatar a los federales en oportunidades democráticas y populares.

 

 

 

Para Hechos

Por unanimidad y sin los gritos y sombrerazos tradicionales, la 63 Legislatura aprobó las iniciativas del paquete fiscal 2021 que les envió el gobernador Alejandro Tello el último día de noviembre. Significa que en menos de 10 días hábiles revisaron el contenido de las propuestas, las dictaminaron y elaboraron dictámenes que el pleno aprobó sin empacho. La condiciones críticas que vive el estado motivaron a los diputados a no ponerse difíciles, intransigentes y pedigüeños. Podría ser que la insolvencia económica generada por el Covid-19 y por la voracidad del presidente López Obrador hayan provocado el milagro de la frugalidad y honestidad en los corazones y cartera de los legisladores zacatecanos. Sea como fuere -haiga sido como haiga sido, diría Felipe Calderón- la cuestión es que el goberrnador Tello y el secretario de Finanzas, Jorge Miranda, no tuvieron que disparar el cañón de los billetes para lograr el sí de la mayoría en el Congreso. Por primera vez en muchos años no hubo cañonazos legislativos.

 

 

 

De Urgente Resolución

En Fresnillo, a media semana, se reunió la Comisión Estatal de Seguridad Pública. Allí estuvieron Jehú Salas, secretario de Gobierno, representando a Alejandro Tello, confinado por el Coronavirus; el fiscal Francisco Murillo; el secretario de Seguridad, Arturo López, los representantes del Ejército, Guardia Nacional y Fiscalía de la República, los alcaldes de Zacatecas, Guadalupe, Fresnillo, Río Grande, Sombrerete y Jerez y el diputado Eduardo Rodríguez Ferrer, presidente de la Comisión de Seguridad Pública. Un alcalde propuso que los fondos perdidos del Fortaseg los reponga el gobierno local por decisión del Congreso. Rodríguez Ferrer rápidamente les pidió que no sueñen que la luna es de queso; las vacas del gobierno están más flacas que las del PRI, ilustró. Jaime Flores, secretario del SESP, ofreció capacitar gratis a los policías municipales. Saúl aclaró que ese no es el problema; la gran dificultad es pagarles, porque la nómina de los municipios se traga 90% de los recursos que llegan a los municipios. Total, de la reunión no salió nada en claro para frenar los asesinatos, secuestros y extorsiones en Fresnillo y en el resto del estado. Omar Carrera y Raúl Ulloa descubrieron el hilo negro. Pidieron y obtuvieron autorización en el caso Congreso para instalar una mesa de análisis que se reúna una vez cada semana. ¿Como para qué?

 

 

 

Es cuanto

Gabriela Rodríguez, secretaria de la Función Pública, se salió con la suya. El Congreso aprobó una iniciativa del diputado Raúl Ulloa para que los titulares de los órganos de control interno sean personal, operativa y administrativamente, de la SFP. Las dependencias del Ejecutivo se librarán de pagarles salario y tratarlos como hijos de la familia. El problema es que los órganos de control se han constituido como el principal obstáculo para que el elefante gris se mueva con un poco de rapidez. En todo ven gato encerrado. Todo les huele a corrupción. Quieren convertirse en fiscales intransigentes a los que se les tenga que pedir permiso hasta para ir al excusado.