Raúl Carballeda

EL CASCABEL DEL GATO

Durante mis largos 35 años de labores en la mayor empresa de México y América Latina y mayor contribuyente fiscal del país, tuve la oportunidad de conocer personalmente a la mayoría de sus Directores Generales, desde el período 1958-1964 con Pascual Gutiérrez Roldán, hasta el de 1994-1999, con Adrián Lajous Vargas. La gran mayoría de ellos perteneciente a la clase política, quienes llegaban, y siguen llegando, cada seis años a Petróleos Mexicanos con sus huestes políticas, “los petroleros sexenales”, desplazando a los profesionales de la industria, para ocupar los puestos de dirección en todas las áreas.

Con algunas excepciones, el gremio de profesionales de la industria petrolera, y la mafia sindical, aceptaron a fuerza a los “elegidos del Señor”, para ocupar un puesto del que no tenían ni la menor idea. Algunos destacaron por su desconocimiento total, como el ilustre Carlos Ruiz Sacristán, que luego de ocupar, que no trabajar, la dirección durante un mes escaso, fue nombrado secretario de Comunicaciones.

U otros, como el que proveía a Pemex de pinturas, Raúl Muñoz Leos, o al vendedor de compresoras Luis Ramírez Corzo, ambos durante la administración de Fox. ¡Pobre Pemex, cuánto ha soportado la ineficiencia de los “cuates” de los presidentes en funciones¡

Pero el colmo ha sido la gavilla de los últimos tiempos, co equiperos del mismo “team”, el de la corrupción, cuya muestra reciente la ejemplifica Emilio Lozoya. El dispendio presupuestal de Pemex, o su desviación, (incluida la reforma energética) tiene como un buen ejemplo, al borde de la desesperación a los jubilados de la empresa por el raquítico servicio médico recibido. Parece que esto a nadie le importa, pero eso sí, se manejan cifras millonarias recibidas por los funcionarios a cambio del otorgamiento de contratos.

¿Cuándo llegará un Presidente con visión patriota, humanitaria, honradez, incorruptible, que arregle los errores cometidos? Creo que no lo veré, pues todos los partidos políticos cojean de la misma pata. El sentimiento general de la ciudadanía es que el mayor problema es la corrupción.

¿Quién le pondrá el cascabel al gato?