Confrontados, y entre recriminaciones del oficialismo de que los opositores son traidores a la patria frente a las acusaciones de PRI, PAN y MC de que las mayorías constitucionales de Morena, PT y Verde son inconstitucionales e ilegítimas, el Congreso se prepara para arrancar el segundo período de la actual Legislatura.
El inicio de los trabajos parlamentarios se dará con el envío de una nueva iniciativa de Reforma Político-Electoral por la presidenta Claudia Sheinbaum que adjunta dos temas a la presentada hace un año por entonces presidente Andrés Manuel López Obrador: la del rechazo y la penalización al nepotismo, y la de la anulación de la reelección de legisladores y alcaldes.
Todo lo demás, propuesto por AMLO el 5 de febrero anterior -desaparición del INE para que las elecciones vuelvan a ser organizadas y sancionadas por Gobernación; reducción del Tribunal Electoral; desaparición de la figura de legisladores pluris y reducción drástica de financiamiento a partidos, entre las más importantes y de fondo-, continuarán sin modificárseles una coma.
Con esta reforma reforzada culminaría el trámite en este período del paquete de 20 iniciativas del expresidente con que, durante el último año, se transformó de fondo al Sistema Político, Económico y Social postrevolucionario que operó desde el siglo pasado en México.
Así la reforma al Poder Judicial, la desaparición de órganos autónomos y la Político Electoral, que fueron aprobadas bajo la conducción de Adán Augusto López en el Senado y por Ricardo Monreal en San Lázaro, serán históricamente las que se recordarán como las del gran cambio del país.
A estas se podría ahora sumar la muy cuestionada y rechazada reforma del Infonavit que es señalada como una argucia para que el gobierno de Claudia Sheinbaum pueda disponer discrecionalmente de varios billones de pesos del fondo de vivienda de los trabajadores.
Período legislativo que correrá al parejo de lo que serán las primeras repercusiones de la política de repatriación de capitales, empresas e industrias norteamericanas anunciada por el presidente Donald Trump.
Y de la deportación de quizá cientos de miles de migrantes mexicanos quienes regresarán a México en busca de empleo y una reinserción social dentro de un contexto violento y dominado por los cárteles y el crimen organizado.
Junto con las primeras acciones del magnate desde la Casa Blanca en contra de los cárteles mexicanos denominados ya por su administración como enclaves terroristas al sur de su frontera, lo que le permitirá aplicar sanciones a empresas y fondos o cuentas bancarias que considere vinculadas a los grupos delictivos, además de acciones policiales o hasta militares en territorio mexicano.
Será un tiempo mexicano por demás complicado en lo interno y externo.