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EL GOBERNADOR INSOSTENIBLE

 

Por: Arturo Nahle García

No son pocos los gobernadores que han sido destituidos por muy diversas
razones, Lázaro Cárdenas hizo una limpia de gobernadores “callistas” que incluyó a los de Colima, Guanajuato, Guerrero, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Chiapas y Morelos.

Miguel Alemán depuso al gobernador tamaulipeco Hugo Pedro González. En 1953 Ruiz Cortines removió al gobernador Tomás Marentes Miranda de Yucatán, en 1954 al de Guerrero Alejandro Gómez Maganda, y en 1955 a Manuel Barttlet “padre” de Tabasco. López Mateos depuso al guerrerense Raúl Caballero Aburto y Díaz Ordaz al duranguense Enrique Dupré Ceniceros. En 1971 Luis Echeverría quitó a Eduardo Elizondo Lozano de Nuevo León y en 1975 a Israel Noguera Otero de Guerrero, Carlos Armando Biebrich de Sonora y Otoniel Miranda de Hidalgo. En 1981 López Portillo recurrió a la misma fórmula para deshacerse del gobernador de Coahuila Óscar Flores Tapia.

Pero el record lo tiene Salinas de Gortari, depuso a Luis Martínez Villicaña de
Michoacán por el triunfo arrollador que en ese estado tuvo Cuauhtémoc Cárdenas en las elecciones de 1988, lo misma suerte corrieron Xicoténcatl Leyva de Baja California y Mario Ramón Beteta del Estado de México. Fausto Zapata Loredo duró quince días como gobernador de San Luis Potosí por la presión del “navismo”. En 1991 Ramón Aguirre ganó la gubernatura de Guanajuato pero ni siquiera pudo tomar posesión por la presión de la oposición; en 1992 Guillermo Cosío Vidaurri fue depuesto en Jalisco por las explosiones de Guadalajara; Salinas también sacó a Fernando Gutiérrez Barrios de Veracruz, a José Patrocinio González de Chiapas y a Genaro Borrego de Zacatecas pero para llevárselos al gabinete.

Zedillo no cantó mal las rancheras, en solo cuatro años depuso a tres gobernadores de Chiapas, Elmar Setzer, Eduardo Robledo y Julio César Ruiz; en 1996 depuso a Rubén Figueroa de Guerrero por la tragedia de Aguas Blancas y a Sócrates Rizo de Nuevo León por corrupción; y para rematar en 1998 tumbó a Jorge Carrillo Olea por el clima de violencia en Morelos.

En el 2014, ya con Peña Nieto, Ángel Aguirre se cayó en Guerrero por el caso
Ayotzinapa y Fausto Vallejo dimitió en Michoacán supuestamente por motivos de salud, la verdad es que fue por la ingobernabilidad que desde entonces padecía ese lugar. Y ya ni hablar de los Duarte de Veracruz y Chihuahua, ambos siguen en la cárcel. Pues ahora es el turno de Claudia Sheinbaum, el gobernador morenista de Sinaloa Rubén Rocha Moya, orgullosamente oriundo de Badiraguato, es, simple y sencillamente, insostenible. La gente de ese sufrido estado exige a gritos su salida mientras que los Diputados Federales de Morena le corean “no estás solo, no estás solo” !.

Y es que el pasado 25 de julio este desvergonzado citó en un rancho al “Mayo”
Zambada, al “Chapito” Joaquín Guzmán López y a su adversario político Héctor Melesio Cuén supuestamente para que los líderes del cártel de Sinaloa mediaran en el conflicto por la rectoría de la Universidad; el “Mayo” y el “Chapito” terminaron en un avión en Texas y Melesio Cuén asesinado, el cártel más poderoso del mundo se partió en dos y desde entonces el estado está en llamas.

El gobernador obviamente niega todo, dice que ese día andaba de shopping en
Estados Unidos, la Fiscala hizo un verdadero batidillo en la investigación del
homicidio de Melesio Cuén que le costó el puesto, el caso lo tuvo que atraer la
Fiscalía General de la República. Lo cierto es que no se puede gobernar bajo sospecha, Rubén Rocha debe dimitir y la militancia de Morena debería ser la primera en exigirlo, como cuando exigían la destitución de los panistas Francisco García Cabeza de Vaca en Tamaulipas o la de Diego Sinhué Rodríguez en Guanajuato por la inseguridad en ambas entidades. Pero eso no sucederá, la congruencia no se les da.