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DONALD LLEGÓ Y NOS DEJÓ UN SABOR AGRIDULCE

 

Como dije ayer: terminó la expectación. Hoy sabemos que, junto a Canadá, no fuimos incluidos en los aranceles recíprocos.

¡Ufff! ¡La Libramos!, sonrieron y festejaron muchos desde arroba hacia abajo.

Pero, vámonos despacio, sí nos dejaron con el 25% a exportaciones de autos y otros vehículos, a acero y aluminio y a cerveza en latas.

¡Chale!

Y eso representa casi el 30% de nuestras exportaciones a EU.

O sea, no fue todo, sino que el señor Trump nos dejó a salvo, intocados hasta ahora, un ¿60%? de nuestras ventas allá.

De ahí lo agridulce del momento.

Muy importante que no se haya metido con lo agroindustrial. Oiga Usted, que haya respetado los aguacates. Seguro que le dijeron que el Superbowl y la temporada alta del fut americano no podría ser lo mismo sin un rico guacamole con nachos.

Pero, bueno, lo cierto es que con lo recetado antier en aranceles por Donald Trump al resto del mundo, a muchos países con los cuales EU tiene también tratados de Libre Comercio, estableció un nuevo orden comercial mundial que inevitablemente nos alcanzará.

Y si no olvidamos su comentario de que la firma del TLC -o sea el origen del T-MEC- fue un horror, pues los mexicanos todos junto con la presidenta Claudia Sheinbaum -y su mondongo ideológico-político de la 4T- debemos dejar de pelearnos acá dentro y prepararnos para una nueva renegociación durísima de ese tratado en 2026.

Sí, la presidenta con A debe escuchar y reunirse ya con la oposición y abrir espacios de negociación que deriven en unidad interna.

No hay que olvidar ahora que el oficialismo sacó 54% de votos y el resto de partidos -PAM, PRI y MC- un 46%.

Hoy ya sabremos cuales son los planes de salvamento de la presidenta Sheinbaum para hacer frente al impacto en México de los aranceles de los que no nos salvamos.

La industria automotriz como lo indicaron ayer en el evento de salvación nacional es esencial para el futuro de México.

Nuestras ventas anuales de autos en EU significan 240 mil millones de dólares y son e si la tercera parte de nuestra exportaciones dentro del R-MEC a ese país.

Ese rubro y las remesas son dos ingresos vitales para salir del hoyo que nos representa una enorme deuda pública y el reto de continuar con los programas de bienestar de apoyo con dinero en directo a viejitos, jóvenes y madres solteras y otros segmentos de la población.

Lo dije ayer y lo reitero hoy, bajo el principio del clásico de Michoacán, de que ‘haiga sido como haiga sido’, hoy los aranceles aplicados al mundo por Trump significan en los hechos para México -con rebajas y aplicados por partes, o como sea-, el virtual fin del T-MEC y la alteración de todas sus cadenas de comercialización y con ello las de producción.

No hay sector productivo, sea industrial o agrícola, de la inteligencia, que se salve, dicen los expertos.

Y no hay forma de que poblaciones enteras en México y otros países puedan eludir este impacto. Yo ponía como ejemplo el caso de los habitantes de Silao, Guanajuato, que dependen casi en un 80 por ciento de las plantas automotrices que existen en su entorno en empleo y en flujo de dinero y donde seguramente impactarán en ese tamaño y nivel los aranceles de Trump.

Esas plantas industriales no desaparecerán de un día a otro, pero ya sus directivas y propietarios no invertirán un dólar o euro más para su crecimiento.

Más bien en los siguientes años irán a su cierre.

Donald Trump -quien ya anda con que va a buscar un tercer mandato- tiene la idea de obligar a todos sus inversores a no invertir fuera de EU.

Es así como en los siguientes 4 u 8 años viviremos en este esquema de aranceles amarrados a sus exigencias e ideas de hacer de EU una gran potencia o a demandas de control migratorio, de control de flujo de drogas, o de combate a carteles.

Aranceles recíprocos. Aplicados a aquellos países que venden en EU más de lo que ellos compran de EU.

Así de simple y terrible.

DECISIONES FUERA DEL DISCURSO POLÍTICO

En eventos públicos previos, el propio mandatario estadounidense ha presumido que su estrategia de aplicación de aranceles ya ha tenido sus primeros resultados y afirma que al menos 8 grandes firmas automotrices que operan plantas en México y Canadá le han informado que abrirán sus siguientes armadoras en Estados Unidos.

Ayer Stellantis, fabricante de Crysler y las marcas Jeep y Ram anunció la inmediata suspensión de operaciones en sus fábricas de Canadá y México, ya que los aranceles estadounidenses harán inviables sus operaciones en estos países.

Fuera de los eventos salvapatrias las directivas de Volks Wagen, Ford y GM más BMW han aceptado que están en el análisis de su peranencia en México y Canadá.

Stellantis NV indicó ayer que suspenderá las operaciones de su planta en Windsor, Ontario, durante dos semanas a partir del lunes. Y no aclaró lo del paro de sus operaciones en México.

“Con la entrada en vigor de los nuevos aranceles para el sector automotriz, se requerirá de nuestra resiliencia y disciplina colectivas para superar este momento difícil”, dijo Antonio Filosa, director de operaciones para las Américas, en un memorando a los empleados.

Estos son algunos de los primeros efectos derivados de la decisión del presidente Trump de establecer aranceles del 25% a las importaciones de automóviles, que entró en vigor este jueves.

El impacto de una guerra comercial más amplia afectará sin duda todas las cadenas de suministro en el mundo con un aumento de costos en miles de millones de dólares a la mayoría de los modelos de vehículos.

Las acciones estadounidenses de Stellantis cayeron un 2.2 por ciento antes de la apertura de los mercados en Nueva York y es en apenas una empresa.

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