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LA AGENDA 2026

El 2025 se caracterizó por la regresión democrática que significó el secuestro al
Poder Judicial y la desaparición de los órganos autónomos; pues el 2026 también
inició muy movido, no solo por el sismo en la mañana del 2 de enero, sino por la
invasión norteamericana a Venezuela al día siguiente y la detención del presidente
Nicolás Maduro; lo más grave para nosotros fue la declaración de Donald Trump
en el sentido de que “algo habrá que hacer con México”, agregó que “podría
atacar por tierra a los cárteles mexicanos”.
Una declaración como esa obligadamente nos recuerda que en 1846 los Estados
Unidos nos invadieron y terminamos cediéndoles Texas, Nuevo México, Arizona y
California.
Y en 1914 ocuparon durante siete meses el puerto de Veracruz para impedir la
llegada de armas a Victoriano Huerta; posteriormente, en marzo de 1916,
volvieron a meterse a nuestro territorio en la llamada “expedición punitiva” para
detener a Pancho Villa por el ataque que el revolucionario realizó al poblado de
Columbus, Nuevo México.
Con muy diversos argumentos, el siglo pasado Estados Unidos también invadió
Cuba, República Dominicana, Haití, Nicaragua, Panamá, China, Corea, Vietnam,
Chile, Irak, Kuwait, Somalia y Yugoslavia; todo esto sin incluir su participación en
la primera y segunda Guerra Mundial. Más recientemente, con el argumento de su
lucha contra el terrorismo, se metieron a Afganistán, Libia, Siria, Yemen y
Pakistán; y hace apenas siete meses bombardearon instalaciones nucleares en
Irán.
Pues Venezuela ya se agregó a esta la larga lista y los mexicanos nos estamos
mordiendo las uñas temerosos de ser los siguientes con el nuevo pretexto de la
lucha contra el narcotráfico.
Nuestra relación con el poderoso vecino del norte nunca ha sido fácil, pero la
situación actual es la más complicada en 110 años; López Obrador sorteó la
presión de Trump construyendo un muro policiaco en la frontera sur para contener
la migración centroamericana, Claudia Sheinbaum lo ha hecho extraditando a
importantes capos de la droga.
Pero nada es suficiente para Trump, le das una cosa y luego te pide dos, le das
dos y enseguida quiere cuatro, todo ello con la amenaza de los aranceles, las
deportaciones masivas y ahora de la invasión; y todo ello en la víspera de la

revisión del TEMEC. Así las cosas ¿a quién se le ocurre defender dictaduras
indefendibles y regalarle petróleo a Cuba?
Y en Zacatecas traemos nuestra propia problemática, el gobernador David
Monreal transita en su penúltimo año de gobierno no solo con protestas de
maestros, trabajadores del sector salud, productores, normalistas, pensionados,
madres buscadoras y otros sectores, sino con niveles de desaprobación
elevadísimos y un proceso sucesorio anticipado y fuera de control.
La desaprobación a la actual administración tiene varias explicaciones, una de
ellas es la invisible obra pública, el proyecto del segundo piso se vino abajo, el
“Platabús” tiene cinco años y es hora que no arranca, la construcción de la presa
“Milpillas” ni siquiera ha iniciado, tampoco la autopista a Aguascalientes, en fin, no
hay una sola obra relevante o de gran impacto que se pueda presumir.
Las inversiones productivas y el turismo tampoco llegan, se han perdido miles de
empleos y el sistema carretero y el de salud son una vergüenza.
Por todo ello, el oficialismo ha optado por “cacarear” la política social del gobierno
federal, pero enmudece sobre el estancamiento económico, el creciente déficit
público y los escándalos de corrupción como el huachicol fiscal, Segalmex, el tren
Maya o La Barredora.
Se jactan de la reducción de los homicidios dolosos, pero nada dicen sobre el
incremento de las extorsiones y las desapariciones; también presumen el no
endeudamiento y el supuesto saneamiento de las finanzas públicas, pero no hay
tal, si así fuera habría dinero para obras y para pagarle a todos los que protestan;
culpar al pasado ha sido la excusa.
Por esa evidente ineficacia, el tema que acapara la atención de los zacatecanos
es la sucesión, o sea, quien va a sacar al buey de la barranca. En Morena todos
quieren, confiados en que la fuerza del partido es más que suficiente para ganar,
eso es falso, encuestas serias establecen que el partido gobernante solo trae el 30
por ciento de las preferencias electorales; además el PT y el Verde pedirán
Zacatecas a cambio de aprobar la preocupante reforma electoral.
La oposición está igual, sus posibilidades de triunfo dependen de una gran alianza
que un día se ve factible y al día siguiente se desvanece. En resumen, el 2026 se
centrará en el 2027 ¡qué manera de desaprovechar otro año!

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