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EL NEPOTISMO Y LA TRAGEDIA DE ZACATECAS

MANUEL IBARRA SANTOS

Nunca como ahora se había cuestionado tanto y de manera profunda la práctica del nepotismo en las estructuras del poder público en Zacatecas.

En 82 años de historia se han registrado en Zacatecas, de 1944 a la fecha, en la llamada era con estabilidad sexenal, 14 sucesiones gubernamentales. En el 2027, los zacatecanos tendremos la número 15.

Pero nunca antes, un jefe de la Nación, había lanzado, como lo ha hecho la presidenta Claudia Sheinbaum, el más contundente cuestionamiento ético y político al nepotismo que se registra en las estructuras del poder en Zacatecas, porque esas formas feudales obstruyen la democracia y la prosperidad de un pueblo.

Pero no solamente eso. El nepotismo concentra recursos, riquezas y puestos públicos en unas cuantas manos. Y eso no solamente es inmoralidad, sino que se tipifica como una tragedia para el pueblo que lo padece. Es un obstáculo para la prosperidad colectiva.

La presidenta Sheinbaum ha refrendado su posición de que no se permitirá que, en las elecciones del 2027, un familiar sustituya a otro en el mismo puesto. En Zacatecas la dinastía gobernante se ha empecinado en desafiar, una y otra vez, al nivel del delirio y la obsesión patológica, a la presidenta de la República.

El asunto es que las consecuencias y repercusiones de dicho empecinamiento, no sólo las podrían sufrir los “políticos ambiciososvulgares”, sino todo el pueblo de Zacatecas, al enfrentar sin mesura y si con mucha irresponsabilidad, al poder presidencial

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