Por: Arturo Nahle García
Los temas centrales de esta semana son un verdadero batidillo: la reforma electoral propuesta por la presidenta Sheinbaum y el ataque de Estados Unidos a
Irán.
Respecto a la reforma electoral, el debate se centrará en la forma de elegir a los 200 diputados plurinominales, pues en lugar de que estos salgan de listas
elaboradas por cada partido, se propone que 97 sean los que no ganaron pero obtuvieron los mejores resultados en su partido, no está mal; otros 95 se elegirían
por votación directa pero no por distrito sino por circunscripción.
Ese es el primer prurito porque en el país hay cinco circunscripciones: la primera compuesta por ocho estados (las dos Baja Californias, Chihuahua, Durango,
Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora); la segunda integrada por siete estados (Aguascalientes, Coahuila, Guanajuato, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas
y Zacatecas); la tercera por otras siete entidades (Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán); la cuarta con seis más (CDMX,
Guerrero, Hidalgo, Morelos, Puebla y Tlaxcala); y la quinta con las cuatro restantes (Colima, Michoacán, Querétaro y Estado de México).
Si para un candidato es caro y complicado hacer campaña en un distrito, imagínense hacer campaña en una circunscripción que tiene, en promedio,
sesenta distritos; obviamente esas 95 diputaciones serían para el partido con más capacidad económica y de movilización, o sea para Morena.
Y luego hay que elegir a otros ocho diputados que residan en el extranjero, esto implicaría armar una infraestructura electoral en toda la Unión Americana para
elegir solo a ocho legisladores.
Y en cuanto al Senado, se propone eliminar las 32 senadurías de lista nacional, que solo queden los 64 candidatos ganadores y los 32 que obtengan el segundo
lugar; o sea que si Morena gana en 20 estados metería a 40 senadores, pero en los doce que no gane metería otros doce por quedar en segundo lugar, eso se
llama ganar ganar. Con esta propuesta ningún partido pequeño tendría ni voz ni voto en el Senado, salvo que un partido grande los acoja en alianza o coalición.
También se propone disminuirle un 25 % al presupuesto del INE, de los institutos electorales locales, los tribunales electorales y los partidos; obviamente los afectados no están de acuerdo.
Finalmente se propone prohibir las aportaciones en efectivo, que la fiscalización de los recursos la realice el INE, que los tiempos oficiales en radio y televisión se disminuyan de 48 a 35 minutos diarios por emisora, se prohíben los bots e inteligencia artificial en las campañas que se hacen a través de redes sociales,
que los cómputos distritales ya no se hagan a los tres días de la elección sino el mismo día, se propone establecer el voto electrónico, se insiste en prohibir el
nepotismo electoral y la reelección consecutiva en todos los cargos a partir del 2030.
Todo eso está bien, pero la reforma no elimina la posibilidad de la sobre representación actual, tampoco los fueros y eso sí es un clamor popular.
Así las cosas, todo apunta a que la reforma no se aprobará en sus términos, a menos que se le hagan modificaciones de fondo que difícilmente aceptará el
lopezobradorismo.
En cuanto al ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, yo creo que Trump calculó mal, pensó que matando al ayatollah Alí Jamenei y a sus principales generales el pueblo aprovecharía para tumbar al gobierno teocrático y dictatorial de ese país.
No fue así, la respuesta iraní fue atacar a Qatar, Baréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Israel; además a las bases militares que los
norteamericanos tienen en Irak, Siria y Chipre. Rusia y China ya se solidarizaron con Irán, los precios del petróleo se fueron para
arriba y las bolsas para abajo, en síntesis, todo un batidillo al más puro estilo de Trump.
En el 2001 George Bush invadió Afganistán para atrapar a Osama Bin Laden, tardaron 10 años en abatirlo; en el 2003 invadió Irak argumentando que Husein
tenía armas químicas, resultó falso; pues ahora Trump va sobre Irán con el mismo pretexto, que tienen armas nucleares.
No habrá tales, pero estos dos batidillos (la reforma electoral y el ataque a Irán), más la muerte del Mencho y hasta el concierto de Shakira en el zócalo le vienen como anillo al dedo a nuestro gobierno porque dejan en un segundo plano, por el momento, las delicadas filtraciones de Julio Scherer y la complicada revisión del TEMEC; sí, pero insisto, solo por el momento !

