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¿QUÉ SIGUE, MÉXICO O CUBA?

El 3 de enero Trump invadió Venezuela, detuvo al presidente Nicolás Maduro y se lo llevó preso a Nueva York; el 28 de febrero, junto con Israel, bombardeó Irán ocasionando la muerte de su líder supremo el Ayatola Alí Jamenei y un conflicto bélico en medio oriente que ha generado una crisis energética mundial; el 7 de marzo junto con doce presidentes latinoamericanos de derecha, encabezó en Miami una cumbre denominada “Escudo de las Américas” para organizar una coalición militar contra los cárteles de la droga y reducir la influencia de China en la región, a la cumbre no fue convocado México; así las cosas, la pregunta obligada es ¿qué país sigue, México o Cuba?

Yo creo que Trump tendrá que aplazar la intervención a México por el tema del Mundial de Futbol, sin embargo la amenaza latente le servirá para renegociar en términos ventajosos el Tratado de Libre

Comercio, por ende el golpe que viene es a Cuba. Y es que no hay que olvidar que mientras la mayoría de los países latinoamericanos iniciaron sus luchas
independentistas a partir de 1810, Cuba lo hizo hasta 1895 y en realidad fue una guerra entre España y Estados Unidos, el pleito lo ganaron los gringos, tomaron el control de la isla y elaboraron una Constitución que les daba el derecho de intervenir militarmente en ese territorio, por eso pudieron
instalar “legalmente” bases en Guantánamo y la Isla de Pinos. En 1902 Estados Unidos entregó el poder al primer presidente cubano Tomás Estrada, pero su
reelección en 1906 provocó un alzamiento ocasionando la segunda ocupación norteamericana a petición del propio Estrada; en 1912 Estados Unidos volvió a intervenir a causa de un levantamiento de negros; en 1933 estalló una revolución, tras un periodo de gobierno provisional Fulgencio Batista encabezó dos golpes militares e instauró una férrea dictadura hasta que en 1959 lo derrocó Fidel Castro.

Fidel expropió tierras propiedad de estadounidenses para entregarlas a los campesinos, en represalia Estados Unidos dejó de comprar azúcar, Fidel nacionalizó las compañías y rompió relaciones con Washington; en 1961 fracasó un intento de ocupación en Bahía de Cochinos apoyada por la CIA,
Castro proclamó la República Democrática Socialista e inició su acercamiento con la Unión Soviética; en 1962 estalló la crisis de los misiles, Rusia los retiró a cambio de que Estados Unidos no invadiera la isla; en los setentas se agudizaron las tensiones por la participación de Cuba en los conflictos de algunos
países de África y Centroamérica.

La disolución de la URSS a principios de los noventa afectó severamente la economía cubana porque dejó de llegarle petróleo soviético, Venezuela entró al rescate; en 1994 estalló la “crisis de los balseros” y en 1996 el congreso estadounidense aprobó la Ley Helms-Burton que sanciona a los países que
comercien con Cuba.

Fidel murió en el 2016, lo sucedió su hermano Raúl y desde el 2019 Miguel Mario Díaz Canel; en resumen, desde hace 67 años en Cuba no hay democracia, hay una dictadura que impide el ejercicio de las libertades y los derechos fundamentales de sus diez millones de habitantes, hay muchos presos de
conciencia porque no hay libertad plena de pensamiento, de expresión, de prensa, de tránsito y de asociación, entre otras. Por si fuera poco, Estados Unidos y sus aliados no le compran sus productos ni le venden los insumos que el país requiere, este bloqueo ha provocado una situación de pobreza
extrema generalizada.

Pero tampoco los Estados Unidos son los paladines de la democracia y del respeto a los derechos humanos como presumen, en Estados Unidos gobiernan los grandes consorcios económicos y aniquilan los derechos básicos de pueblos enteros como Vietnam, Palestina, Irak, Irán, Afganistán, Siria,
Libia y Yemen, entre otros. Por todo ello insisto en que después de Venezuela e Irán seguirá Cuba; y caída la dictadura cubana – porque va a caer- seguirá México, vendrán por más líderes de cárteles y por políticos que tengan nexos con ellos, en una de esas hasta por el control de algunos puertos; así las cosas creo que lo recomendable para nuestra presidenta es que no le haga segunda al apoyo a Cuba que promueve López Obrador,
como le dijo Ricardo Monreal a su hermano Saúl “estás viendo la tormenta y no te hincas”

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