
+Monjas del plantel acusan de violencia sexual a un alumno y lo expulsan
*Juez de distrito ampara al adolescente; se viola su derecho a la educación
POR ENÉSIMA OCASIÓN, el Colegio del Centro está metido en un escándalo de abuso de autoridad “en el nombre de Dios” que ya llegó a la barandilla del Ministerio Público y a los juzgados federales por la presunta violación cometida por monjas del plantel a los derechos constitucionales de un menor de edad a la educación y por la agresión a sus derechos humanos.
Por lo pronto, un juez de distrito otorgó la suspensión provisional de amparo al adolescente y las autoridades del Colegio tendrán que revertir su sentencia inquisidora de expulsarlo ipso facto por el delito pecaminoso de “violencia sexual” que, según ellas, va en contra de la doctrina Cristina, el amor al prójimo y violenta las leyes de la sociedad pecadora.
Y ¿quién creen ustedes que se hizo cargo de la defensa jurídica del menor y obtuvo la suspensión provisional de amparo?
Los que piensen en el “abogado del pueblo” JORGE RADA LUÉVANO acertaron de cabo a rabo.
Y si con el instrumento judicial a favor del alumno las monjas del Colegio del Centro no revierten su decisión de expulsión —del plantel y del reino de dios— tendrán que desfilar por los juzgados para comparecer y exponer los que consideren sus agravios.
La madre del muchacho expulsado expuso al juez de distrito que son clientes del Colegio desde hace muchos años. Ahí cursó toda la primaria y ahora está en segundo de secundaria.

Considera que las autoridades del plantel le cogieron ojeriza a su hijo porque ha asumido actitudes muy propias de la juventud del nuevo siglo. Por ejemplo, se cortó el pelo con un estilo que escandalizó a las monjas del Colegio.
La expulsión ocurrió a finales de febrero de este año porque un maestro sorprendió a su hijo que jugaba con otro alumno a jalonearse y bajarse los pantalones.
La directiva del Colegio consideró que esa actitud cabía en el extremo de violencia sexual y decidió expulsar a uno de los protagonistas —al cliente de JORGE RADA—. Al otro muchacho solo lo suspendió tres días. Y le exigieron que no usara pantalones tan aguados y sin cinturón.
Así las cosas, el juez de distrito ordenó que el alumno expulsado vuelva a clases hasta que el juicio de amparo se agote. Y para ello las monjas tendrán que acudir ante el juez y exigir pruebas fehacientes de su acusación de violencia sexual.
Fine

