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EL PLAN B AVANZA

El Plan B avanza: menos privilegios, más responsabilidad pública

México vive un momento de definiciones. Durante años, la discusión sobre el costo de la política y los privilegios en el servicio público se quedó en el discurso; hoy, esa conversación se está traduciendo en decisiones concretas.

El Senado de la República dio un paso importante al aprobar, en lo general, el llamado Plan B impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum. Fue una discusión amplia, con matices y ajustes, como corresponde a cualquier reforma de fondo, lo que permitió concentrar el acuerdo en los aspectos que hoy sí cuentan con respaldo mayoritario.

Y eso es relevante: se privilegió avanzar.

Lo aprobado mantiene el eje central de la reforma, que es claro y necesario: hacer más eficiente el sistema político, reducir excesos y poner orden en el uso de los recursos públicos. Durante mucho tiempo, la ciudadanía ha señalado que la política cuesta demasiado y ofrece poco en comparación. Ese reclamo no puede seguir ignorándose.

Esta reforma responde precisamente a esa exigencia. No se trata de debilitar instituciones ni de generar inestabilidad; se trata de ajustarlas a una nueva realidad, en donde la austeridad, la eficiencia y la responsabilidad pública no sean una excepción, sino la regla.

El proceso, sin embargo, aún no concluye. La minuta deberá pasar por la Cámara de Diputados y, posteriormente, por las legislaturas de los estados, donde formamos parte del Constituyente Permanente. Ahí tendremos una tarea fundamental: analizar, respaldar y, en su caso, armonizar nuestro marco constitucional y legal para que esta reforma tenga efectos reales en cada entidad.

En Zacatecas asumimos esa responsabilidad con claridad.

Respaldamos el Plan B porque creemos en una política más cercana a la gente, menos costosa y más comprometida con resultados. Porque entendemos que la transformación también implica revisar nuestras propias estructuras y corregir aquello que durante años se normalizó como privilegio.

Lo que viene no es menor. Implica trabajo legislativo serio, ajustes normativos y, sobre todo, voluntad política para que estos cambios no se queden en el papel.

La transformación no se decreta, se construye paso a paso. Y hoy, con esta reforma, se está dando uno en la dirección correcta.

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