Ícono del sitio

HERNÁN CORTÉS, EL DISTRACTOR

 

Por: Arturo Nahle García

Los mexicas o aztecas fueron un pueblo guerrero que tenía sometidos
aproximadamente 400 señoríos: por ejemplo en el Valle de México a los
Tepanecas de Azcapotzalco, a Xochimilco, Chalco y Cuernavaca; en lo que hoy es
Guerrero a los chontales, tepuztecos y tlapanecos; en Oaxaca a los zapotecas y
mixtecos; y a los totonacas en lo que hoy es Veracruz, Puebla, Hidalgo y Chiapas.
Estos pueblos sometidos tenían que pagar como tributo a los mexicas maíz, frijol,
chile, cacao, plumas de aves exóticas, jade, oro y textiles, también debían aportar
mano de obra para la construcción de edificios y tierras para alimentar a sus
ejércitos. Este sistema tributario también le permitía a los mexicas sostener los
templos y palacios de Tenochtitlan.
El odio de los pueblos sometidos a los mexicas era entendible porque sacrificaban
para sus dioses no solo a sus hombres, también a mujeres y niños.
Sin embargo hubo pueblos que nunca se sometieron: los purépechas o tarascos
en lo que hoy es Michoacán, los mixtecos de la costa y, fundamentalmente, los
tlaxcaltecas.
En 1519 Cortés llegó a nuestro territorio en once barcos con 560 hombres, 16
caballos y 10 cañones, dos años después sitió Tenochtitlan con 75 mil indígenas
aliados: tlaxcaltecas, totonacas y texcocanos, sin ellos la conquista no hubiera
sido posible.
¿Por esta alianza de los tlaxcaltecas con Cortés debemos llamarlos traidores?
claro que no, la alianza fue totalmente comprensible y hasta justificada.
Setenta años después, en 1591, 400 familias tlaxcaltecas emigraron al norte a
colonizar esta gigantesca y desolada región donde habitaban tribus nómadas,
salvajes, extremadamente violentas y hasta antropófagas como los guachichiles,
los zacatecos, los guamares y los pames, a todos ellos se les denominó
genéricamente chichimecas; los caxcanes también eran chichimecas, pero más
sedentarios.
La idea no sólo era que los tlaxcaltecas colonizaran y trabajaran en las minas, no,
también se pretendía que impusieran aquí su modelo de vida, sedentario y
agrícola. Los tlaxcaltecas trajeron a estas tierras su cultura, su organización
urbana, técnicas agrícolas como el riego, el cultivo del maíz, el frijol, el chile, la
ganadería, el manejo del agua, sus artesanías y textiles.

Sin los tlaxcaltecas no se entiende la pacificación de la gran Chichimeca, ellos
fundaron o repoblaron lugares como Saltillo, Monterrey y San Luis Potosí; en
Zacatecas tiene una gran influencia tlaxcalteca Juan Aldama, Miguel Auza,
Sombrerete y Nieves.
Así las cosas, los zacatecanos no somos descendientes de los aztecas, somos
descendientes de los chichimecas, los tlaxcaltecas y los españoles, incluso no son
pocos los que también tienen raíces africanas, de allá trajeron negros para trabajar
en las minas.
De los conquistadores heredamos el idioma castellano, la religión católica, buena
parte de su cultura y muchas otras cosas, pero no somos españoles, tampoco
indígenas, somos mestizos y desde 1821 orgullosamente mexicanos.
Por eso idolizar a los mexicas o aztecas tiene sus asegunes, no eran blancas
palomitas, fueron ellos, por ejemplo, quienes mataron a pedradas a Moctezuma;
con ello no pretendo decir que los españoles sí lo fueran, claro que no, durante la
conquista incurrieron en los excesos propios de una guerra y en los tres siglos de
colonia hubo abusos tanto de ellos como de la iglesia, pero a estas alturas estar
inculcando odio a Hernán Cortés desde el gobierno es absurdo y francamente
sospechoso.
¿Cuál es el verdadero propósito de este linchamiento tardío, trasnochado a
Hernán Cortés? ¿Por qué llegar incluso a la ridiculez de exigir a España que nos
pidan perdón?
El indigenismo de la 4T es populismo, utilizan a los pueblos originarios para hacer
campaña, para presumir que son solidarios con los desposeídos; es indignante ver
a las diputadas y senadoras dizque de izquierda portando huipiles huastecos pero
con bolsas Hermes y relojes Cartier; y no se diga a Noroña con guayaberas
bordadas en Tenango viajando a Europa en business class.
También es demagogia pura, el abuelo materno de López Obrador llegó de
Cantabria en 1917 y su abuela era de ascendencia asturiana; los abuelos paternos
de la presidenta Sheinbaum eran judíos de Lituania y los maternos de Bulgaria,
llegaron a México huyendo de los nazis.
Pero el linchamiento a los gachupines es fundamentalmente un distractor, quieren
entretenernos con esta estupidez para desviar la atención, para que nos
olvidemos de Rocha Moya y otros narcopolíticos; están muy equivocados, eso no
va a suceder, a Trump no le interesa Hernán Cortés, le interesan los cárteles
mexicanos del siglo XXI y sus redes de protección.

Salir de la versión móvil