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EL PARARRAYOS

 

Por: Arturo Nahle García

Durante décadas la Secretaría General de Gobierno fue la dependencia más grande del Gobierno de Zacatecas, de ella dependían las áreas jurídicas y las de seguridad; en el gobierno de Ricardo Monreal se creó la Coordinación General Jurídica y salieron de la Secretaría General la Dirección de Fraccionamientos Rurales, la de Notarías, la Contenciosa, la Consultiva, el Registro Civil y la Defensoría Pública; la Secretaría General se redujo casi a la mitad.

En el gobierno de Amalia García se creó la Secretaría de Seguridad Pública y salieron de la Secretaría General la Policía Estatal, Tránsito y los Reclusorios. ¿Qué le quedó entonces a la otrora poderosa Secretaría General de Gobierno? Le quedó protección civil y bomberos, transporte público y, lo más importante, la conducción de la política interior. Sobre la política interior la ley es bastante explícita, dice que el Secretario General es el responsable de “conducir las relaciones del Poder Ejecutivo con los otros

Poderes del Estado, con los ayuntamientos, partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales, también con la federación y otros estados cuando así se lo encomiende el gobernador”. Esta función es la que convierte al Secretario General en el pararrayos, el que le da la cara a medio mundo a nombre del gobierno y del gobernador, el resto de los funcionarios se limitan a flotar.

Yo fui Secretario General de Gobierno poco más de tres años y no fue sencillo, el presidente de la República era priista, todos los senadores y diputados federales de Zacatecas eran priistas, el PRI tenía mayoría en el Congreso del Estado, la mayoría de los alcaldes y de las organizaciones sociales y sindicatos también eran de ese partido, el único que no era priista era el gobernador.

Por si fuera poco, antes de irse Arturo Romo Gutiérrez expidió una nueva Constitución y había que adecuar todas las leyes al nuevo texto constitucional, para ello era obligado construir acuerdos con el PRI, había que hacer política y la política es fundamentalmente diálogo y conciliación, que ceda un poquito uno y un poquito el otro hasta llegar a un punto de coincidencia. No fue fácil, el priismo estaba muy enojado con Ricardo, lo acusaban de traidor y otras linduras, pero haciendo política se pudo, logramos renovar prácticamente toda la legislación en tiempo record y regularmente por unanimidad.

¿Qué está pasando ahora? un día los poceros toman todas las carreteras y se desquicia buena parte del Estado y del país; otro día los normalistas secuestran autobuses y casetas de peaje; al día siguiente los trabajadores del sector salud o las huestes de Narro toman la Ciudad Administrativa y paralizan al gobierno completito; luego los maestros, los pensionados o los frijoleros bloquean el boulevard metropolitano y ponen de cabeza a los 300 mil zacatecanos que viven en la capital y su zona conurbada; enseguida las madres buscadoras o grupo feministas marchan por el centro de la ciudad, rompen vidrios en bancos y negocios, hacen pintas en la catedral y hasta incendian puertas y ventanas del
palacio de gobierno. Y para rematar, tiro por viaje la Suprema Corte “le da palo” al gobierno y a nuestros ínclitos legisladores, cuando no por las corridas de toros, por la ley de Issstezac, el segundo piso o la inefable reforma judicial.

¿Por qué si la presidenta de la República es del mismo partido del gobernador? ¿por qué si los senadores y diputados federales de Zacatecas son de Morena? ¿por qué si Morena tiene mayoría en el Congreso del Estado y la mayoría de los ayuntamientos? ¿por qué si hasta al Poder Judicial lo cooptó la 4T? ¿por qué demonios hay tanta convulsión en Zacatecas? Insisto ¿qué está pasando? ¿no se está haciendo política? ¿el Secretario General de Gobierno no está haciendo bien su chamba? ¿hay ingobernabilidad? Yo creo que el Secretario General simplemente está haciendo lo que el gobernador le instruye: defender lo indefendible y justificar lo injustificable, así sea la explosión de una granada afuera del estadio, francamente no quisiera estar en sus zapatos. Y ahora tiene un nuevo encarguito, quitarle al PAN la presidencia municipal de la capital.

¿Se está haciendo política? sí, pero pareciera que solo al interior de Morena y así no es la cosa. ¿Hay ingobernabilidad? no, lo que hay es un malestar generalizado en todos los sectores, no hay más que ver las encuestas que desde hace casi cinco años ubican al gobernante en el último lugar nacional. En fin, ojalá esto no se ponga peor ahora que el pararrayos se vaya de candidato.

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