Por: Arturo Nahle García
En la mañanera del 28 de noviembre del 2019, el expresidente López Obrador dijo
que para pertenecer a su administración, el perfil requerido era 90% de honestidad
(frecuentemente también referido como lealtad) y solo el 10% de experiencia o
capacidad técnica.
Así defendió Andrés Manuel el nombramiento de su guarura José Ángel Carrizales
López, como titular de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA); la
polémica surgió porque Carrizales fue rechazado cinco veces por el Senado para
ocupar diversos puestos en el sector energético, los legisladores consideraban
que no contaba con la experiencia técnica necesaria.
Por ese tipo de criterios, el Gobierno, la Suprema Corte y sobre todo el Congreso,
se llenaron de gente muy leal a la 4T, pero con escasísima o nula experiencia y
capacidad, ahí están los resultados.
Posteriormente, el 16 de diciembre del 2024, la presidenta Sheinbaum lanzó un
llamado enérgico a todos los servidores públicos de su administración y a los
legisladores de su movimiento, les ordenó dejar los escritorios, abandonar el
trabajo cómodo de oficina y regresar a ras de suelo para mantenerse cercanos a
las necesidades de la gente.
La frase la ha repetido desde que era Jefa de Gobierno de la Ciudad de México,
decía que su gobierno era de territorio, no de escritorio.
Atendiendo esa consigna, la gran mayoría de los Senadores y Diputados, incluso
funcionarios del Ejecutivo y de los gobiernos locales, no hacen trabajo de
escritorio, se la pasan en colonias, barrios y comunidades no para mantenerse
cercanos a las necesidades de la gente, no, haciendo campaña, campañas
totalmente anticipadas y por lo tanto ilegales.
Pero en Morena ¿a quien le importa la legalidad si en la mañanera del 6 de abril
del 2022 su líder dijo "no me vengan a mí con que la ley es la ley"?, esa terrible
declaración la hizo cuando la Corte discutía la constitucionalidad de la Ley de la
Industria Eléctrica.
Los informes legislativos, en los que poco o nada tienen que informar; las
llamadas asambleas informativas, en las que solo acarrean gente para tomarse la
foto; la gestión, que no es otra cosa mas que la entrega de despensas y otros
apoyos; así como las bardas, espectaculares y compra de espacios en medios de
comunicación y redes sociales, son descarados actos anticipados de campaña
totalmente ilegales, pero las y los legisladores los hacen al amparo del mandato
“menos escritorio y más territorio” y “no me vengan con que la ley es la ley”.
Y no solo violan la ley, también se pasan por el arco del triunfo las normas internas
de su partido, no hay más que salir a la calle para corroborar el gasto brutal e
ilegal que traen en publicidad; pero insisto, ellos se cubren con el apotegma “a mí
no me vengan con que la ley es la ley”.
La gran mayoría de las y los legisladores federales de Zacatecas no son la
excepción, son de los más grises y mediocres que hay en el Congreso, son parte
del llamado Bronx; en la jerga política de México, el Bronx es el nombre coloquial
con el que se conoce al grupo de diputados que recurre a los gritos, los insultos,
los empujones, las rechiflas y la toma de tribunas para reventar sesiones o acallar
a los opositores.
A diferencia de los legisladores que suben a tribuna a debatir formalmente con
argumentos, los integrantes del Bronx operan como una bancada de choque o
fuerza de contención en el pleno de la Cámara; se ubican estratégicamente en las
curules traseras y su única misión es abuchear, corear consignas o insultar a los
legisladores de oposición para impedirles hablar.
Si revisamos el Diario de los Debates o vemos el Canal del Congreso, lo vamos a
comprobar, nuestros representantes populares son distinguidos miembros del
Bronx que no legislan, se la han pasado, como les ordenaron, en el territorio, o
sea realizando actos anticipados de campaña.
Muchos se preguntarán ¿y por qué la oposición no hace nada al respecto? ¿por
qué no los denuncian? Por dos razones: porque pareciera que no hay oposición y,
porque la que hay, no confía ni en el Instituto ni en el Tribunal Electoral, dicen que
están totalmente controlados por el oficialismo.
El resultado de este fenómeno político es que legisladores de escasísima
capacidad y resultados, son los punteros en todas las encuestas y por lo tanto es
muy probable que nuestro próximo gobernador o gobernadora provenga
precisamente del Bronx, ¡pobre Zacatecas!
