POR MANUEL IBARRA/////////////////////////////////////
Se ha cumplido el 480 aniversario de la fundación de Zacatecas, noble y leal capital de un Estado ensombrecido, hoy, por la brutal violencia criminal que le azota, al nivel del terrorismo que genera miedo entre la población.
La grandeza de la cultura e historia de Zacatecas está empañada por el asfixiante horror criminal, hecho que revela el fracaso contundente del gobierno del Estado, en sus políticas de pacificación. Esa narrativa oficial se ha derrumbado por falsa y mentirosa.
¿Quién gobierna al pueblo de Zacatecas? ¿Es el gobierno o el crimen organizado?
Lo cierto es que en Zacatecas la gobernabilidad y la gobernanza, fundadas en el respeto a la Ley, están hechas trizas y pedazos, por tolerar que se haya impuesto la cultura de la muerte y la impunidad.
El permitir que impere la gobernabilidad criminal, que implica dejar que los grupos delincuenciales marquen el destino de un pueblo, ha generado un escenario colectivo de terror, miedo e incertidumbre que obstaculiza el desarrollo de Zacatecas.
Y sí, efectivamente, en materia de seguridad pública, las iniciativas gubernamentales locales, han resultado, un rotundo fracaso.
Hoy cabalga por ese motivo, por todo el territorio zacatecano, la gobernabilidad terrorista y criminal, atentando en contra de la vida y el patrimonio de los ciudadanos.
A 480 años de la fundación de Zacatecas, podemos afirmar que la administración del caos y el desorden se ha impuesto, beneficiado a pocos y perjudicando a todo el pueblo zacatecano. Y eso se tipifica como un rotundo fracaso. Es la administración del fracaso y el cinismo, la que prevalece.
La crónica del fracaso se observa no sólo en materia de seguridad y pacificación del Estado, sino también en economía, generación de empleo, salud, educación, desarrollo social y muchos otros ámbitos.
En educación el fracaso es monumental y se manifiesta en una singular tragedia que se describe por la caída estrepitosa de la matricula en todos los niveles y el desplome de los indicadores de eficiencia escolar.
El horror criminal mismo ha propiciado que decenas y cientos de empresarios zacatecanos hayan tenido que emigrar a otras latitudes de la República, para garantizar su seguridad y las de sus familias.
El INEGI ha documentado que en Zacatecas se pierden en promedio al año más de 27 mil personas que huyen y abandonan su terruño para buscar mejores horizontes de vida digna, en otras latitudes de la geografía mexicana.
De unos años a la fecha, muchos municipios zacatecanos, sufren el fenómeno del despoblamiento.
Por si fuera poco, es Zacatecas el Estado de la República donde se registran los más bajos niveles de confianza de la ciudadanía en su gobierno.
Apenas el 22 por ciento de los zacatecanos (afirma el INEGI) dicen confiar en su gobierno y 78 por ciento no.
Coincidente con el 480 aniversario de la fundación de Zacatecas, se presentó el quinto y penúltimo informe del actual gobierno del Estado. Muchas de las cifras oficiales ahí pronunciadas triunfalmente, chocan con una realidad dolorosa, de grandes rezagos.
Hay hechos sociales que se convierten en monumentos a la estupidez y que atentan contra la inteligencia de los pueblos.
Hoy como nunca se hace necesario y urgente rescatar a Zacatecas, para insertarlo a la dinámica del desarrollo nacional.
FINE
LA FUNDACIÓN DE ZACATECAS Y EL ACTUAL HORROR CRIMINAL

