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ES VERO

Por: Arturo Nahle García

Si hay una materia que está sobre regulada en nuestro país es la materia electoral, el artículo 41 constitucional es extensísimo, la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales tiene 535 artículos más 24 transitorios, en doce años se ha reformado once veces; la Ley General de Partidos
Políticos tiene 97 artículos más nueve transitorios y también se ha reformado nueve veces; y la Ley General en Materia de Delitos Electorales tiene 26 artículos más siete transitorios y cinco reformas.

En esta inmensidad de disposiciones está regulado absolutamente todo, la distritación, los requisitos de elegibilidad, las campañas y precampañas, las candidaturas independientes, los tiempos, los registros, el padrón, la credencial, las boletas, las casillas, el voto en el extranjero, la publicidad, las encuestas, los
debates, los cómputos, el financiamiento, la vigilancia y fiscalización, los conteos rápidos, los observadores, las autoridades electorales, los derechos y obligaciones, las faltas y las sanciones, los frentes y coaliciones, todo.

Esta excesiva regulación obedece no solo a la desconfianza que la ciudadanía le ha tenido a los procesos electorales, también obedece a la enorme desconfianza que los propios partidos se tienen entre ellos mismos, se conocen a la perfección, se saben y hasta se copian sus mañas: la compra y el condicionamiento del voto, el voto corporativo, la operación carrusel, la operación menudo y la operación tamal, el ratón loco, la alteración de actas, las despensas, los tinacos y bultos de cemento, sin dejar de incluir la intervención del crimen organizado y otras linduras.

Pues a pesar de la sobre regulación, los partidos siempre encuentran la forma de pasarse la ley por el arco del triunfo, los fraudes electorales siguen siendo el pan nuestro de cada elección; hoy las mapacherías del viejo PRI son juego de niños al lado de los excesos y descaros de Morena; no hay má que ver cómo, violando toda la legislación electoral, echaron a andar de manera anticipada a sus aspirantes a gobernador en 17 estados de la República. A los ojos del mundo violaron todo, incurrieron en actos anticipados de campaña disfrazados de asambleas informativas, saturaron el espacio público de bardas y espectaculares, todos sabemos de dónde salió tantísimo dinero para la ilegal campaña de Verónica Díaz, de Geovanna Bañuelos y Carlos Puente, el único financiamiento que sigue siendo un misterio es el de Ulises Mejía.

Siguiendo las divinas enseñanzas de López Obrador, a las candidaturas tramposamente les cambiaron el nombre por el de Coordinadores de la Defensa de la Transformación y la Soberanía, contrataron espacios en casi todos los medios de comunicación sin facturar, compraron decenas de encuestas patito, se quejaron de los bots de Salinas Pliego y Claudio X. González pero no de los que ellos contrataron para publicitarse en las redes sociales, dejaron sus curules en el Congreso valiéndoles gorro absolutamente todo, en síntesis, un auténtico cochinero.

¿Y el árbitro? ¿dónde quedó el árbitro? Haciéndose pato, tanto el INE como el Instituto Electoral del Estado se hicieron de la vista gorda, no fueron capaces de decirle al gobernador y sus funcionarios que dejaran de hacerle campaña a su partido y su candidata, no fueron capaces ni siquiera de multar o por lo menos apercibir a este movimiento disque de regeneración que presume de honestidad y austeridad. Pero bueno, lo hecho, hecho está, la candidata del oficialismo al gobierno de Zacatecas es Verónica del Carmen Díaz Robles, estudió Administración de Empresas en la Universidad de Fresnillo y muy poco sabemos de ella, apareció en la escena pública del Estado hace aproximadamente siete años, fue tres meses Diputada local plurinominal, Delegada de la Secretaría del Bienestar y, junto con su ex cuñado
Saúl, Senadora de la República.

En su fugaz paso por el Senado su participación fue muy modesta, por no decir nula, desde que asumió e l cargo se dedicó a hacer campaña en los 58 municipios para impedirle el paso a Ulises Mejía, lo consiguió con el abierto apoyo del Gobierno del Estado y aprovechando la famosa cuota de género. Así las cosas, su experiencia se limita a haber repartido cheques del gobierno federal durante cinco años, eso no es garantía de capacidad para sacar a Zacatecas del profundo bache en el que nos va dejar
sumidos la auto denominada nueva gobernanza. Esa es Vero, es la corresponsable de la inevitable división de Morena y sus aliados, tendrá que cargar con eso, más el natural desgaste de su hacedor; así es este negocio, el que compra una sandía la compra con todo y semillas.

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