
Con el arribo estos días de Keiko Fujimori a la presidencia del Perú y de Abelardo de la Espriella en Colombia, casi se cierra el círculo del ascenso de la derecha en América Latina.
Cada vez se extingue más el Foro de Sao Paulo.
Quedan en esa corriente, casi aislados, 2 gobiernos: México y Brasil, puntales de la otrora poderosa izquierda que hace poco formaban el llamado Foro de Sao Paulo cuyos sueños eran expandirse y gobernar por decenios en el continente.
De eso hablaba Andrés Manuel López Obrador.

Pero en apenas un par de años aquello terminó en un desastre en Venezuela, Nicaragua, Cuba, y la Colombia bajo el triste mandato de Gustavo Petro.
Los guerrilleros y lideres izquierdistas-populistas mostraron ser buenos para echar balas y tirar gobiernos, pero no para administrar países en democracia y libertad.
Eso pasa hoy de alguna forma en el México liderado por Claudia Sheinbaum, una presidenta metida de cabeza en una iniciativa de decreto para imponer lineamientos de derecho de las audiencias que no puede esconder el intento de imponer censura y sometimiento a medios informativos y periodistas.
En los 8 años anteriores a todo esto, ella y su padrino Andrés Manuel López Obrador anularon con toda clase de chapucerías y reformas legislativas amañadas todos los contrapesos democráticos que acotaban a la incipiente democracia mexicana.
Les falta anular justamente al contrapeso más persistente de todos, a la llamada prensa libre y democrática que aún da día a día, con muertos por todos lados y presiones de todo tipo, la batalla por una información crítica.
Eso ha impedido que AMLO y Sheinbaum terminen de consolidar todo su embate para imponer un Estado Autocrático en México, pero han avanzado y ya este país comienza a parecerse a la Venezuela de Hugo Chávez y a la Cuba de Fidel, y su heredero Díaz Canel.
Hoy su mayor obstáculo -para consolidar a lo que aspiran-, es el gobierno de Donald Trump quien tiene bajo su mira a la 4T y sus alianzas con carteles y grupos del crimen organizado que dominan regiones y niveles de todo tipo en México.
El sábado 7 de marzo de este 2026 en Doral, Miami, Florida, Donald Trump dio un paso esencial que en mucho tuvo como objetivo al México de Sheinbaum al integrar el llamado Escudo de las Américas.
Ese día Trum y 17 mandatarios de América Latina firmaron la integración de un frente militara-ideológico común para combatir los carteles de las drogas -casi todos mexicanos- que han penetrado a la región y son el eje de la violencia y la degradación de sus sociedades.
A esa firma no fueron invitados ni Claudia Sheinbaum de México, Gustavo Petro de Colombia ni Luiz Inacio Lula da Silva de Brasi por estar alineados a la izquierda latinoamericana y del Foro de Sao Paulo, un frente con fuertes herencias de la Cuba de Fidel Castro y la Venezuela de Hugo Chávez.
En Doral, ese sábado estuvieron presentes junto a Trump -y su secretario de Estado, Marco Rubio (verdadero constructor de este frente)-, Javier Milei, presidente de Argentina; Rodrigo Paz de Bolivia, José Antonio Kast -entonces presidente electo de Chile-, Rodrigo Chaves de Costa Rica, Daniel Noboa de Ecuador, Nayib Bukele El Salvador, Mohamed Irfaan Alí de Guyana, Nasry “Tito” Asfura de Honduras, José Raúl Mulino de Panamá, Santiago Peña de Paraguay, Luis Abinader de República Dominicana y Kamla Persad-Bissessarde Trinidad y Tobago.

Al firmar, Trump no le dio vueltas a los objetivos de esta alianza:
– Primero: crear un frente militar para combatir carteles de las drogas – casi todos ellos mexicanos- y;
– Dos: formar un bloque ideológico de derecha en el continente que, alineado a su gobierno en EU, relanzara el principio de América para los Americanos.
En esa intervención Trump aclaró que “el epicentro de los carteles y su violencia está en México… todo pasa por México”, subrayó.
Poco después vino la derrota de la corriente de izquierda de Evo Morales en Bolivia luego cayó la de Petro en Colombia y finalmente en Perú.
En Brasil habrá elecciones presidenciales en octubre y existe ya una fuerte corriente de apoyo a la candidatura del hijo de Bolsonaro, de corte ultraderechista mientras Lula se prepara para dar la batalla por su cuarta reelección.
Con la angustiosa agonía del régimen de Miguel Díaz Canel en Cuba, y la denuncia lanzada por EU por asesinato contra Raúl Castro, ya prácticamente los dos gobiernos afines al Foro de Sao Paulo en la región son el de Claudia Sheinbaum en México y el de Daniel Ortega en Nicaragua.
Ante la extinción del Foro de Sao Paulo han proliferado las declaraciones los miembros más cercanos a Trump sobre la posible operación militar directa en México.
Apenas la semana anterior el Fiscal General de EU y el director de la DEA no sólo ofrecieron recompensas que suman los 100 millones de dólares por los lideres del Cartel Jalisco Nueva Generación, sino que advirtieron que van contra los políticos y funcionarios del Gobierno de México que apoyan a los narcos.
Eso mientras se cumplían 100 días de que el Departamento de Justicia de EU informo y pidió la detención y deportación del gobernador de Sinaloa el morenista Rubén Rocha Moya, el senador del mismo partido Enrique Inzunza y de 8 colaboradores por vinculaciones con el Cartel de Sinaloa.
Petición que se mantiene sin cumplir hasta ahora.
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