mar. Sep 22nd, 2026

POR SANTOS ANTONIO GONZÁLEZ HUERTA

DIPUTADO DE MORENA DE LA LXV LEGISLATURA

Una buena administración pública comienza por una premisa elemental: los recursos públicos pertenecen al pueblo y deben administrarse con responsabilidad, eficiencia y visión de futuro.

Por eso considero acertada la iniciativa presentada por el gobernador David Monreal Ávila para establecer, desde nuestra Constitución y nuestras leyes, la prohibición general de contratar nueva deuda pública en Zacatecas y sus municipios, reservándola únicamente para circunstancias verdaderamente extraordinarias.

La propuesta parte de una realidad que conocemos bien: las decisiones financieras de un gobierno pueden trascender durante décadas. Cuando se contrata deuda sin responsabilidad, no solamente se compromete el presupuesto de una administración; se reducen las posibilidades de las siguientes y se trasladan obligaciones a generaciones que ni siquiera participaron en esas decisiones.

Ahí encuentro una de las mayores virtudes de esta iniciativa: incorpora la responsabilidad intergeneracional como un principio de las finanzas públicas. Quien gobierna debe hacerse responsable de sus decisiones y administrar con los recursos disponibles, priorizar, hacer más eficiente el gasto y cuidar cada peso.

El derecho a una buena administración pública exige precisamente gobiernos eficaces, responsables y transparentes. Administrar bien significa garantizar que los recursos lleguen a donde generan mayor bienestar: salud, educación, seguridad, infraestructura y servicios públicos.

La iniciativa también reconoce que pueden existir circunstancias excepcionales —como un desastre natural, una emergencia sanitaria o una crisis económica severa— en las que resulte indispensable recurrir al financiamiento. Pero establece candados: acreditar su necesidad, demostrar su rentabilidad social, evaluar la capacidad de pago y evitar que sus costos se trasladen irresponsablemente al futuro.

Zacatecas ha realizado durante estos años un importante esfuerzo de disciplina financiera. El siguiente paso es convertir esa responsabilidad en una regla duradera.

Cuidar las finanzas públicas es cuidar el patrimonio de las familias zacatecanas. Gobernar responsablemente el presente también significa garantizar que quienes vengan mañana encuentren un Estado con capacidad para seguir construyendo bienestar.

FINE

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