¿Y ahora, qué nos espera?

Pues la función del circo de cuatro pistas ya terminó. Una parte del público aplaude; otra protesta y chifla; una más llora. Pero la función por fin terminó. Una función donde hubo más peleas que propuestas. Una contienda que en los medios de comunicación y redes sociales se enfocó a la Presidencia de la República.

¿Los debates? Mejoraron, pero no trascendieron los comparsas, los candidatos al Congreso, tanto federal como estatal. ¿Quién conocía a los aspirantes a diputados federales y a senadores? Me atrevo a decir que muy pocos; desde luego hay sus excepciones. Algo hay qué hacer. La democracia no debe caer en la anarquía ni en la “pachanga”.

Como ejemplo, les comento que en mi municipio hubo trece candidatos a presidente municipal. Dos de ellos ya lo habían sido y uno más que pretendió reelegirse. Los otros, el montón, pues a ver que pescaban. La vara estaba muy baja. El INE y el Congreso deben hacer algo; deben modificar la Ley Electoral.

En el ámbito federal, ¿pueden decir si conocían a los candidatos a senadores y diputados? Creo que muy pocos; pero si no fue así, felicidades a los electores que tuvieron la inquietud y responsabilidad de informarse.

¿Qué más nos dejó esta función circense? Pues una desmedida violencia con más de cien homicidios en contra de contendientes políticos de varios partidos. ¿Qué va a hacer el INE, el Congreso, las autoridades federales, estatales y municipales? Estamos en manos de la violencia y nuestra vida y la democracia penden de un hilo. Tristes anarquías vemos por ejemplo en Chiapas, donde los grupos doblegaron al gobierno estatal para que cedieran a sus ilegales pretensiones.

Y me pregunto: si hubo pocos temas y mucho pleito en la contienda electoral, ¿Qué hará nuestro Presidente Electo? ¿Dónde aterrizarán sus propuestas? ¿Dónde quedará la izquierda social? ¿Dónde quedarán las promesas? ¿Será que México avanzará o seguirá igual o peor? ¿Será que se hagan realidad los sueños de los ciudadanos? ¿Se restañarán las heridas que dejaron las batallas?

¿Será que por fin llegó el que le pondrá el cascabel al gato?