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EL ALCALDE DE TEQUILA

Por: Arturo Nahle García

La salida de Adán Augusto López Hernández como líder de la bancada de Morena en el Senado, no es -como se dijo- porque ya no quisiera estar en esa posición o
porque ahora tenga otras tareas políticas a desarrollar, no, la salida de Adán Augusto fue una decisión cupular obligada y sumamente tardía, la detención de
quien fuera su Secretario de Seguridad Pública en Tabasco cuando él fue gobernador, ocurrió hace cinco meses.

Es increíble que Hernán Bermúdez Requena, líder del cártel “La Barredora”, fuera el responsable de la seguridad en la tierra del entonces presidente de la
República, pero más increíble que aun así López Obrador haya nombrado a Adán Augusto Secretario de Gobernación, líder del Senado y hasta precandidato
presidencial. Esta aberración llegó al colmo cuando en el Consejo Nacional de Morena sus correligionarios le gritaron “no estás solo, no estás solo”.

Pero esta vergonzosa escena no es la única, como olvidar cuando la gigantesca bancada de Morena en la Cámara de Diputados recibió el 25 de marzo a su
homólogo Cuauhtémoc Blanco con el mismo grito después de ser acusado de amenazas y violación nada menos que por su media hermana.
El ex Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, no canta mal las rancheras, su influencia y poder le permitió amasar una fortuna impresionante y
encarcelar a su cuñada Alejandra Cuevas por el supuesto asesinato de su hermano Federico. La viuda fue liberada al demostrarse que la acusación no tenía
sustento, sin embargo estuvo 500 días en la cárcel. El colmo de los colmos es que el señor fue premiado con la embajada de México en el Reino Unido.
Y qué decir del impresentable Julio Scherer Ibarra, Consejero Jurídico de López Obrador, hay cualquier cantidad de evidencias de que al amparo de su cargo
impulsó jugosos negocios que le permitieron hacerse de un vasto patrimonio inmobiliario en la ciudad de México y Acapulco.

La lista de desvergüenzas es muy larga, obviamente está el desfalco millonario a Segalmex por parte de su ex titular Ignacio Ovalle; o el caso del huachicol fiscal en el que está involucrado el ex Secretario de Marina Rafael Ojeda y sus sobrinos; o los negocios en que se señala reiteradamente a los hijos del ex presidente,
concretamente en la construcción del descarrilado Tren Maya. Ante estos y otros escándalos que echan por tierra la consigna de la honestidad valiente y la austeridad republicana, se queda chiquito el tema de las camionetas “machuchonas” de los ministros de la Corte o los viajes a Europa en primera clase
de Noroña y otros potentados de la Cuarta Transformación. López Obrador juraba y perjuraba que resolviendo la corrupción se resolvía todo,
que las escaleras debían barrerse de arriba para abajo, que había que combatir la corrupción empezando por los pisos superiores, lamentablemente no fue así, la
corrupción de arriba se filtró hasta abajo, hay gobernadores que están siendo señalados de evidentes nexos con la delincuencia organizada, el de Sinaloa
Rubén Rocha Moya es uno de ellos.

Y si seguimos bajando las escaleras nos vamos a encontrar con un cochinero mayor, el caso más reciente es el del alcalde de Tequila Jalisco, el morenista
Diego Rivera Navarro; el señor presidente municipal lideraba una red de corrupción encargada de extorsionar a empresarios y comerciantes de ese pueblo
mágico, además de desviar recursos del erario público. Entre sus víctimas estaba, nada más y nada menos, que la tequilera “José Cuervo”, empresa que tiene sus
orígenes en 1758 y le ha dado prestigio mundial a nuestro país y a su bebida nacional que es una de las diez más consumidas en el mundo. A este presidentito de pacotilla sí “se lo cargó el payaso”, ya está tras las rejas, lo que confirma el dicho de que “el hilo se rompe por lo más delgado”.

En Zacatecas no nos quedamos atrás, el ex alcalde de Guadalupe Julio Cesar Chávez y su esposa siguen prófugos desde hace casi tres años, sobre ellos pesa
una orden de aprehensión por el homicidio del abogado Raúl Calderón; es entendible que la Fiscalía local no podía detener al alcalde hasta que el Congreso
le retirara el fuero, pero no se entiende por qué a la señora no se le detuvo si ella no tenía fuero. Si el gobierno sigue protegiendo a narcopolíticos y funcionarios deleznables, que no nos extrañen las amenazas e intromisiones de Donald Trump, la presidenta
Sheinbaum debe hacer con todos lo que hizo con el alcalde de Tequila.

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