Por Rodrigo Reyes.
En 2021 Zacatecas vivió una de las peores crisis de su historia en materia de seguridad con el registro de 1 mil 741 homicidios dolosos que en el promedio significaron 4.7 asesinatos diarios. Los datos por sí mismos hablan de la complejidad social que atravesaban los zacatecanos. Ante ese escenario, en septiembre de ese año, el gobernador David Monreal Ávila asumió múltiples compromisos, pero quizás el más importante y a la par el más difícil fue el de pacificar al estado.
Muchos pusieron en duda que el gobernador lograra tal hazaña. No fue rápido, no fue fácil; sin embargo, en aquel entonces con el apoyo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, a través del Plan Zacatecas II, y ahora con la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, el Gobierno de Morena ha cumplido: hoy, Zacatecas figura entre las entidades más seguras del país no por demagogia sino por una realidad que arrojan las propias estadísticas del Gobierno de México dadas a conocer en La Mañanera del Pueblo.
Zacatecas está en un contexto en el que, de los 1 mil 741 homicidios dolosos de 2021, cuatro años después, cerró 2025 con 149, lo que significó una reducción histórica de 91.4 por ciento menos. Estadísticas tenemos para defender esa realidad, empero, también es momento de hacer un alto en el análisis y preguntarse ¿cómo se ha logrado lo que parecía impensable?
Por su puesto que el Plan Zacatecas II, la inversión en inteligencia y equipo, el fortalecimiento de las corporaciones y la coordinación entre los niveles de gobierno, han sido la clave de los buenos resultados, pero la pacificación va de la mano con otras estrategias de carácter social a las que ha apostado el gobernador. Una de las más importante son las Jornadas de Paz y Progreso que coordina la Secretaría General de Gobierno.
Herman Goldstein, quien fuera uno de los teóricos más influyentes en el campo de la criminología y el estudio del trabajo policial, planteaba que al atacar el problema de la inseguridad desde las causas se reduce la violencia de forma más sostenible que simplemente haciendo arrestos diarios. Propone en sus textos que la policía debe trabajar de la mano con la comunidad y con las instituciones que se encargan de la política social si realmente se quiere atacar “la enfermedad” y no sólo tratar los “síntomas”.
El gobernador David Monreal entendió desde el inicio cómo es que se debía atacar la “enfermedad” y es por ello que puso en marcha una serie de acciones de carácter social, entre ellas, las Jornadas de Paz y Progreso que, enmarcadas en la Agenda del Progreso, buscan la prevención del delito y la proximidad, como medio para recuperar la confianza de la ciudadanía en sus autoridades.
Éstas consisten en llevar a las colonias y a las escuelas los servicios del gobierno a través de sus instituciones como las secretarías de Salud, Educación y Seguridad Pública, el Instituto de la Juventud, el Centro de Integración Juvenil, el Centro de Atención a la Violencia Familiar del Estado, por mencionar algunos, pero, de manera especial acuden a convivir con la población, la policía estatal, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, instituciones base del proceso de pacificación y que, gracias a su trabajo diario y a las Jornada de Paz, han podido recuperar la confianza ciudadana.
Aún falta camino por el recorrer en el proceso de pacificación, pero los resultados son visibles y la Secretaría General de Gobierno no cesará en ese propósito.
Por lo pronto, nos vemos este jueves en la Jornada que llevaremos a la secundaria “Carlos Fuentes”, ubicada en El Jaralillo, en la capital.

