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EL TERRITORIO COMO ESENCIA DE LA TRANSFORMACIÓN

SANTOS GONZÁLEZ HUERTA/

VICECOORDINADOR DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE MORENA EN LA LXV LEGISLATURA//////////////////////////

La esencia del movimiento de la Cuarta Transformación siempre ha estado en el territorio.

Desde sus orígenes, el licenciado Andrés Manuel López Obrador entendió que   la   política   debía   volver   a   caminar las calles, tocar puertas, escuchar directamente a la gente y construir desde abajo una nueva manera de servir al pueblo.

Esa visión hoy continúa con la primera mujer presidenta de México, la doctora   Claudia   Sheinbaum, quien ha   reiterado que la transformación debe mantenerse cercana a la ciudadanía, con sensibilidad social y profundo compromiso con quienes más lo necesitan.

 

En Zacatecas, el gobernador David Monreal también ha sostenido esta lógica de trabajo cercano a la gente, recorriendo municipios, comunidades y colonias bajo una visión de territorio permanente.

Porque gobernar no puede significar encerrarse en

una oficina; gobernar implica escuchar, dialogar y construir soluciones junto a la ciudadanía.

Desde el Congreso del Estado, quienes formamos parte de este movimiento hemos tratado de asumir esa misma responsabilidad.

Por supuesto, el trabajo legislativo es fundamental: impulsar iniciativas, actualizar leyes y construir una agenda con visión de futuro.

 

Pero sería un error pensar que la representación popular termina en la tribuna o en el recinto legislativo.

La política pierde sentido cuando se desconecta de la realidad cotidiana de las familias. Por eso debemos mantenernos en las colonias, en las comunidades, en los

barrios, escuchando el sentir de la gente, atendiendo gestiones y acompañando las causas sociales.

Hoy Morena enfrenta importantes retos hacia el futuro, pero el principal desafío no debe verse únicamente desde   una lógica electoral. La fortaleza de nuestro movimiento no nació de campañas publicitarias ni de estructuras alejadas de la ciudadanía; nació del trabajo de base, de la cercanía con el pueblo y de la convicción de servir antes que servirse.

La transformación exige vocación, sensibilidad y presencia permanente. Quienes tenemos una  responsabilidad pública debemos recordar todos los días que no estamos aquí por cargos, sino por encargos. El poder solamente tiene sentido cuando se pone al servicio de la gente.

Por eso el territorio seguirá siendo fundamental. Ahí es donde realmente se entiende la   realidad  del  país  y del  estado;  ahí es donde la ciudadanía expresa sus preocupaciones, sus esperanzas  y también su exigencias. Y ahí es donde la política encuentra nuevamente su propósito más importante: transformar la vida de las personas.

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