De los límites

 

Como todo en la naturaleza, los límites están siempre presentes. Y esos límites marcan las franjas de actitud o acción en la que se desarrollan los acontecimientos. Éstos, pueden ser tan trascendentales o tan baladíes como deseemos o podamos verlos.

Los deportes en su gran mayoría tienen límites, ya sea de tiempo o de resultados. Por ejemplo, es un hecho que nuestra Selección de fútbol tiene un límite desde hace muchos años; la esperanza es el quinto partido, pero su límite es el cuarto. El cauce de los ríos tiene su límite, que cuando se rebasa, el agua se desborda y puede causar inundaciones severas.

Las mentiras también tienen límite. Que en la próxima administración la gasolina va a bajar de precio; ya vimos que no será así. Que se cancelarán las jubilaciones a los expresidentes (200 mil pesos mensuales); Salinas, Zedillo y Calderón hace mucho renunciaron a ella. Que no se usará el Estado Mayor Presidencial para la seguridad; ya no; se está evaluando. Que el Partido Revolucionario Institucional tiene la mayor y mejor estructura política; ahora está en “la lona” debido a la peor debacle sufrida en cualquier elección anterior. Que el Partido Acción Nacional seguiría conservando su voto útil; ya vimos que su candidato obtuvo menos votos en esta la elección presidencial, que la que obtuvo su candidata hace seis años.

Nuestra propia vida tiene un límite. En consecuencia, ¿qué debemos esperar para un futuro cercano, a mediano plazo y a muy largo plazo?

Los fanáticos del balompié esperan, como siempre, que el proceso de consolidación de la Selección Nacional de fútbol debe tener un pleno conocimiento de cómo llevarlo a cabo y dejar de dar “palos de ciego” cada cuatro años. México, como siempre, en su grandeza, seguirá apostando por su Selección y la seguirá acompañando hasta el fin del mundo.

En el aspecto político, que se cumplan las promesas de campaña que llevaron al triunfo al ahora Presidente Electo; con realidades; con los pies en el suelo. Que sus seguidores no abusen de las redes sociales, como hasta ahora, para insultar a los simpatizantes de los partidos a los que no se les dio el triunfo. Hay que tener dignidad en la derrota, pero también en el triunfo.

México requiere una nueva Ley Electoral que elimine todas las aberraciones que contiene la que se encuentra en vigor. La ciudadanía exige una transparencia en cómo se aplicarán los dineros públicos, sobre todo en lo referente a las propuestas económicas que recibió durante la campaña.

México, como siempre, en su límite, seguirá apoyando a sus instituciones políticas emanadas de su Constitución y espera que se le respete y mantenga para beneficio de la patria. México, como siempre, seguirá en el límite de la liga y debemos esperar que no se rompa.

¿Será que podamos ponerle el cascabel al gato?