De los Viajes

De los Viajes

Vienen a mi memoria los viajes en ferrocarril que, siendo pequeño, realizaba con mis padres al bello puerto de Veracruz, en las vacaciones anuales.

Toda una experiencia, empezando en la antigua Estación de Buenavista (¿sería en la Colonia Guerrero?) del Ferrocarril Mexicano, que partía de esta estación a las siete de la noche y arribaba a Veracruz a las siete de la mañana del día siguiente. Había un cambio de máquina de vapor a máquina eléctrica, en la estación Esperanza, para subir las Cumbres de Maltrata y llegar a Orizaba para un nuevo cambio de máquina.

Época romántica sin duda. Los ferrocarriles de pasajeros desaparecieron y sólo queda como vestigio, el Ferrocarril Chihuahua-Pacífico. Otra remembranza: el Tren Olivo o tren presidencial, que pudimos ver los que nacimos en el siglo veinte. En él, hacían sus campañas electorales los candidatos del PRI, así como las giras de los presidentes de la República en turno. Aún se pueden observar algunos vagones de este tren en Aguascalientes capital, en el Museo de las Tres Centurias.

En el ocaso de la actual administración federal, el transporte presidencial lo ha sido el TP-1 de la Fuerza Aérea (¡ni Obama lo tenía, ni Trump lo tiene!). Pero ¡renovarse o morir! Ahora la austeridad campea, y como demostración y ejemplo de dicha austeridad, las giras del que será el jefe del Ejecutivo se realizan en líneas aéreas privadas; eso sí, en clase turista, que es más barata, y nada tiene de populista.

Así presenciamos 18 años de giras de campaña electoral. Hoy en día, sigue la Gira del Agradecimiento ¿porqué no?, al fin tampoco cuesta. Seguirá la Gira del nuevo gobierno y después, quizá, la Gira del plan de desarrollo y luego la Gira de los cien días. Y luego, claro, volveremos a empezar; el chiste está en vivir girando. Total, el presupuesto austero ahora alcanzará para todo. Y el último viaje será quizá, en el Tren Maya que se construirá sin ninguna “consulta” al pueblo. ¿Apostamos?

 

¿Quién será el que le ponga el cascabel gato?