Pues en el gran circo una estrella se ha bajado del trapecio; sólo quedan cuatro y no todos vuelan de la misma forma; otra podría caer también.

El diccionario define Congruencia como: “una relación coherente entre varias ideas, acciones o cosas”

Cómo no referirse a la vorágine de las campañas electorales en la que nos encontramos inmersos en estos días en los que está en juego el futuro político y económico de nuestro amado México. Los temas que acapararon la atención del electorado y de los medios, la semana pasada fueron sin duda, en primer término, la renuncia de Margarita Zavala a su candidatura y el segundo debate celebrado en la ciudad de Tijuana. Margarita actuó con CONGRUENCIA debido a que entendió que nunca alcanzaría al puntero en la contienda, ¡ni con chochos! (Amén de algo escondido por ahí).

En México, con diez mil kilómetros de costas, ríos, bellezas naturales como las de Chihuahua, Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Querétaro, Jalisco, Quintana Roo y etc., con sus hermosas playas como no hay otras en el mundo, no hay CONGRUENCIA con el nivel de vida de su pueblo, lamentablemente. Hace falta su explotación coordinada.

Somos el último lugar en las estadísticas de la OCDE respecto al aprendizaje de nuestra niñez y sin embargo no hay CONGRUENCIA en pensar dar marcha atrás a la reforma educativa; hay que mejorarla, eso sí.

México, con una población de 120 millones de personas, tiene una cámara de diputados con 500 escaños, de los cuales 200 no son electos por la ciudadanía. ¿hay CONGRUENCIA con nuestra situación económica, economía que no sale del hoyo?

De los miembros del TLCN, Canadá y los “trumpeños”, con economías muy por arriba de la de nuestro país, y qué decir de sus niveles de vida, sus selecciones de fútbol no asistirán al Mundial de Rusia, pero la de México sí, ¿hay CONGRUENCIA? ¿A qué le damos más importancia?

Se dice que en México hay casi 50 millones de pobres; ¿hay CONGRUENCIA con los miles de millones que se entregan a los peleoneros, corruptos y convenencieros partidos políticos y con los elevados “sueldos” de los miembros del poder legislativo y de los ministros del poder judicial?

Son más los “buenos” los que trabajan para tener una vida digna y para construir un México mejor, que los pocos “malos” que tienen en jaque a las autoridades de los tres niveles de gobierno por los delitos que se incrementan día a día; ¿vemos alguna CONGRUENCIA en esta situación?

Según las estadísticas, más del 80% de la población se declara católica y del resto, una parte importante se define como cristiana. “No matarás” es uno de los mandamientos; ¿Hay CONGRUENCIA con el actuar de los grupos del crimen organizado y de muchos que no pertenecen a él?

Y así podríamos seguir con los múltiples temas cotidianos; si nuestras palabras no se apoyan con nuestras acciones, somos INCONGRUENTES. Deberíamos ser CONGRUENTES con nosotros mismos; amar a nuestra familia; respetar a nuestros amigos y a sus ideas y aceptar que no pensamos igual; respetar a nuestras instituciones y al prójimo. ¿Estamos de acuerdo?

¿Quién será el que le ponga el cascabel al gato?