De ¡Qué me importa!

 

Pues la agenda nacional sigue siendo acaparada por las mismas manos y al respecto, tengo dos expresiones: la primera, ¡felicito a Andrés Manuel por coger el toro por los cuernos en el asunto del huachicol!, y la segunda, de lo demás que sucede en el país, ¡qué me importa!

¡Qué me importa! si hay o no desabasto de gasolina.

¡Qué me importa! las largas colas para cargar gasolina en las gasolinerías después de horas de esperar y a veces no alcanzar combustible.

¡Qué me importa! si los transportes escolares no pueden llevar a los niños a sus escuelas.

¡Que me importa! si hay suspensión o retrasos de vuelos por falta de turbosina.

¡Qué me importa! si no nos pueden suministrar gas, por falta de gasolina, las compañías con las que tenemos convenidas las entregas.

¡Qué me importa! si los taxis no circulan o si se elevan las tarifas, al fin que necesitamos movernos.

¡Qué me importa! que el Metro y el Metrobús estén hasta las manitas de pasaje pues este no puede utilizar su auto o el autobús público.

¡Qué me importa! si el caso Obredech sigue en el limbo y no se sabe como van a caer los culpables corruptos.

¡Qué me importa! si hay escases y sobreprecios en los alimentos de la canasta básica por falta de transporte que surta las centrales de abastos y la distribución correspondiente.

¿Qué me importa! Si está sucediendo un aumento generalizado de precios por la oferta disminuida de productos alimenticios.

¡Qué me importa! si para declarar la guerra al huachicol no hubo consulta ciudadana.

¡Qué me importa! Si no hubo visión y planeación para este ajuste de cuentas a los huachicoleros.

¡Qué me importa! Si detienen y consignan o no, a los huachicoleros de cuello blanco.

¡Qué me importa! si no puedo llegar a mis citas médicas por falta de magna o extra o diesel.

¡Qué me importa! si no hay ambulancias disponibles por falta de gasolina.

¡Qué me importa! si hay o no consenso para crear la Guardia Nacional sin una Reforma Constitucional. Alguien dijo: “Sobre la ley, nada”

¡Que me importa! si se pierden miles de millones de dólares por la suspensión del aeropuerto. Los mexicanos aguantan todo.

¡Qué me importa! si la supuesta venta del avión presidencial no se pudo llevar a cabo porque no era propiedad de la Presidencia.

¡Qué me importa! seguir pagando una renta en Estados Unidos por la “guarda” de “nuestro” avión

¡Qué me importa! que el EZLN se oponga a la construcción del Tren Maya y que no se haya hecho ninguna consulta para realizar el proyecto.

¡Qué me importa! si hay oposición, “de los que no saben”, para la construcción del aeropuerto en Santa Lucía.

¡Qué me importa! si con la “echada pa´tras” de la reforma educativa, van a devolverles su puesto a los maestros faltantes y flojos.

¡Qué me importa! si con la revisión de los contratos de la reforma energética, AMLO se bronquea con Salinas y su mafia del poder.

¡Qué me importa! si el Presidente se desgasta física y políticamente con sus declaraciones diarias en las conferencias mañaneras.

¡Qué me importa! Si estas conferencias matutinas sirven para dos cosas.

¡Qué me importa! si el gabinete de AMLO lo deja solo y permite que las luces y cámaras estén únicamente sobre nuestro folclórico presidente.

¡Qué me importa! si el jefe del ejecutivo sigue acuñando frases que hacen proliferar los memes correspondientes.

¡Qué me importa! que se sigan gastando millones de pesos, lo que antes se criticó, en propaganda gubernamental.

‘Qué me importa! si se cumplen o no, las promesas de campaña.

¡Que me importa! si tenemos un candidato-presidente.

¡Qué me importa! si México es el único país del Grupo de Lima que apoya al régimen dictatorial de Maduro en Venezuela.

¡Qué me importa! si los venezolanos padecen o no falta de alimentos, de transporte, de medicamentos, elevada inflación y se someten a un prospecto socialista. Al fin México podría ir para allá.

¡Qué me importa! Que los trabajadores jubilados de Pemex tengan dos meses sin medicamentos.

Y sigue la mata dando, para finalmente: ¡Que me importa! Si alguien le pone o no, el cascabel al gato.