De la mentira

Desde la serpiente que engañó a Eva, la humanidad ha sido proclive a mentir. Evidentemente que no nos referiremos a la historia de la humanidad, así que trataremos de aterrizar nuestro comentario a épocas más recientes y a una región más localizada. Claro, nos referiremos a nuestro México. Trataremos de dar una visión a sólo algunos hechos sucedidos aquí, empezando en algún lugar del siglo Veinte.

Requerimos establecer algunos antecedentes: Cortés, si no se presentó como tal, aceptó tácitamente ser una deidad: Mentira. El movimiento de Independencia, aunque llegó a buen fin, pasó por momentos críticos, empezando por los “vivas” a Fernando Séptimo: Mentira. La llegada de Maximiliano a México, se basó en la afirmación de que el pueblo lo quería como emperador: Mentira.

Arribando al siglo Veinte, se dijo que la Revolución la había generado el pueblo oprimido: Mentira. Lo que si fue una realidad, fue la creación de nuestra sufrida, vilipendiada y multi modificada Constitución Política, a la que no dejan de manipularla.

“Defenderé el peso como un perro”;. Mentira. “Resolveré el problema del EZNL en quince minutos”: Mentira. El sacar al ejército y la marina de sus cuarteles para acabar con la delincuencia organizada: Mentira; ésta, va en aumento en el pobrecito de México.

El establecimiento de un gobierno democrático, se ha ensuciado con el presidencialismo y por el régimen de partidos políticos creado para acceder al poder; se ha convertido en una serie de mentiras que se dirigen a un ingenuo electorado, que en cada período de elecciones, sean las sexenales o las intermedias, están incluidas en sus supuestos planes de gobierno, aunque en esencia todos los partidos propongan las mismas mentiras, aunque matizadas.

Y ahora, dieron inicio las pre campañas de los “precandidatos” a la presidencia de la república. Omitamos a los “idems” a puestos del legislativo tanto local como federal, gobernadores y munícipes; mentiras nuevamente. Ni son pre campañas ni son pre candidatos. Ya empezamos a oír los cientos de miles de “spots” aventándose materia fecal unos a otros: Pri vs Amlo y Anaya: Anaya contra Meade y Amlo; Amlo contra todos. Los “mejores” candidatos que se pudieron encontrar en cada partido político: Mentira. ¡Ah! Perdón, Meade no

es priista, igual que Mancera no fue Perredista: Mentira. Y el otro que lleva 18 años en campaña. ¡Qué aguante! Todo sea por servir a la Nación: Mentira.

No olvidemos a los “independientes”. ¿Independientes? Mentira. Total, mentira tras mentira ¿y los electores? Pues contentísimos. En primer lugar no tenemos memoria y además, no sabemos distinguir una verdad, de una verdad a medias o de una mentira. Nuestros impuestos en miles de millones de pesos, seguirán sirviendo para mantener a la clase política que “tanto beneficio” ha traído a los mexicanos.

¡Basta ya! ¿Quién será el que le ponga el cascabel al gato?